La imagen, elaborada con sorprendente delicadeza, evoca simbolismos asociados al renacimiento, la inmortalidad y la majestuosidad, valores muy presentes en el arte romano tardío
Constanza V. Paura www.historia.nationalgeographic.com.es 12/12/2025
En el distrito de Eskipazar, en la provincia turca de Karabük, la antigua ciudad de Adrianópolis vuelve a sorprender a los arqueólogos. Esta vez, el hallazgo tiene el brillo silencioso de las teselas milenarias: un salón de recepción adornado con mosaicos que, tras siglos ocultos, muestra una sofisticación a la altura de la ya explorada en la región del Mar Negro. Las excavaciones, dirigidas por el profesor asociado Dr. Ersin Çelikbas, de la Universidad de Karabük, han permitido revelar un espacio que parece haber formado parte de un complejo palaciego del siglo IV d.C.
Para Çelikbar y su equipo, el descubrimiento es especialmente significativo. La combinación de estratigrafía, técnicas constructivas y estilo de los mosaicos permite situar la estructura en un momento clave del Imperio romano tardío, cuando las élites locales seguían construyendo con una mezcla de tradición y cosmopolitismo. “Detectar un vestigio palaciego así en Adrianópolis nos ha entusiasmado tanto por la Región del Mar Negro como por la arqueología de Anatolia”, explicó el investigador a la agencia de noticias Andalou.
Mientras los arqueólogos continúan excavando, los detalles de la sala empiezan a tomar forma. La distribución, los restos de muros y la calidad del pavimento sitúan al espacio como un punto central para ceremonias o reuniones oficiales. Cada nueva tesela aporta pistas sobre la vida cotidiana, las aspiraciones estéticas y el poder político que circulaba por el antiguo enclave.
Belleza, simbolismo y técnica
El pavimento del salón de recepción concentra el protagonismo de este hallazgo. En el centro, dos pavos reales se inclinan hacia un mismo cuenco, como si bebieran el agua que les da vida. La imagen, elaborada con sorprendente delicadeza, evoca simbolismos asociados al renacimiento, la inmortalidad y la majestuosidad, valores muy presentes en el arte romano tardío. Asimismo, el motivo demuestra una mano experta y una tradición artesanal en pleno desarrollo.
Alrededor de esta escena principal se despliega una serie de motivos geométricos y ornamentales: una cinta ondulada que delimita el espacio, una estrella de ocho puntas, nudos de Salomón y patrones que parecen jugar con la repetición para generar ritmo visual. Estos elementos no solo embellecen el espacio, sino que también dialogan con un repertorio simbólico mediterráneo que, en Anatolia, adquiere matices propios.
El equipo de Çelikbas destacó que algunos de estos motivos no habían sido documentados antes en la arqueología anatolia, lo que convierte el mosaico en una pieza inédita dentro del catálogo decorativo de la región.

El salón está previsto para ser protegido y abierto a los visitantes antes de que acabe el año. Andalou
En excelente estado de conservación
Cerca del 80% del mosaico se conserva en excelente estado, según las primeras evaluaciones. Esta cifra sorprende en un edificio que ha pasado más de 1.600 años bajo tierra, expuesto al peso del tiempo y las inclemencias. Para los arqueólogos, cada zona intacta es una cápsula visual que permite reconstruir cómo lucía el salón en el momento de su uso.
El hallazgo de este salón de recepción en Adrianópolis invita a reconsiderar la importancia histórica del asentamiento. Aunque conocido por sus estructuras religiosas y termales, la presencia de un espacio palaciego con una decoración tan refinada sugiere un estatus político mayor del que se había imaginado. La ciudad enclavada en la frontera norte del Imperio romano, parece haber sido un nodo dinámico donde convergían influencias locales y mediterráneas.






