Los investigadores han estudiado los restos de los incensarios y han hallado residuos de vino e incienso
David Ruiz Marull www.lavanguardia.com 30/03/2026
Ceniza entre la ceniza. Si algo han encontrado los arqueólogos en Pompeya son residuos quemados por el flujo piroclástico de la erupción del Vesubio que descendió por las laderas del volcán a más de 300 grados centígrados asfixiando, derritiendo y sepultando todo a su paso.
Las llamas provocaron caos y destrucción, pero también han permitido a la antigua ciudad romana resurgir como el ave Fénix 2.000 años después para revelar todos sus secretos. Y ahora, por primera vez, los investigadores han podido estudiar los restos de los incensarios para descubrir qué ofrendas realizaban las familias a los dioses.
Ceniza de los turíbulos
El análisis de la ceniza de los turíbulos conservados en Pompeya, según explican los investigadores de las universidades de Zúrich y Múnich en un artículo publicado en la revista Antiquity, ha revelado residuos de productos derivados de la uva (como vino) y resinas aromáticas como el incienso, además de plantas locales.
En los hogares romanos, el incienso se quemaba a menudo para ofrecer sacrificios de humo a los dioses, y se han encontrado numerosos incensarios de esa época. Los restos de las sustancias quemadas, sin embargo, rara vez se conservan, lo que obliga a depender de textos e imágenes antiguas para comprender ese culto doméstico.

Incensario en el santuario doméstico de Boscoreale, en Pompeya Antiquity
La increíble conservación de Pompeya, sepultada bajo las cenizas tras la erupción del año 79 después de Cristo, ofrece aún así una oportunidad única. “Las fuentes literarias y las representaciones antiguas muestran que los romanos quemaban sustancias aromáticas, como el incienso, así como diversas plantas y hierbas en sus altares como ofrendas a los dioses”, dice el doctor Johannes Eber, autor principal del estudio.
“En varios altares pompeyanos se han conservado cenizas y residuos quemados, aunque rara vez se han sometido a un análisis detallado”, añade en un comunicado. Por eso Eber y su equipo revisaron residuos orgánicos, pseudomorfos de ceniza (biominerales formados en plantas leñosas) y fitolitos (partículas microscópicas de sílice formadas en el interior de las plantas) de dos incensarios pompeyanos.

Un incensario descubierto en Pompeya Antiquity
“La combinación de métodos analíticos químicos y microscópicos avanzados hace posible que nos acerquemos a la vida religiosa cotidiana de los habitantes de Pompeya”, explica el coautor Philipp W. Stockhammer, de la Universidad de Múnich, quien inició el estudio científico.
La ofrenda conjunta de vino e incienso aparece reflejada en textos romanos, desempeñando un papel importante en los ritos religiosos y funerarios del Imperio temprano, pero ninguno de los dos había sido atestiguado arqueológicamente hasta ahora.

Larario (pequeño altar) de la Casa dei Vettii, con Lares (divinidades de origen etrusco) pintados y Genius (espíritus protectores) J. Eber / Antiquity
“Es importante destacar que el análisis de la resina indica que no procedía del sur de Arabia, de donde provenía la mayor parte del incienso utilizado en el Imperio romano. En cambio, probablemente se obtenía de la India o del África subsahariana”, destacan los arqueólogos.
La evidencia física directa de prácticas de culto doméstico en Pompeya subraya la integración de la ciudad en una red comercial que se extendía mucho más allá de las fronteras del Imperio, lo que indica que los romanos se esforzaron mucho por facilitar sus rituales de adoración cotidianos.

Santuario doméstico en la Casa del Larario del Sarno con estatuillas de Lares, una lámpara y un incensario Antiquity
“Desde hace tiempo sabemos, gracias a los escritores antiguos, que los romanos quemaban incienso. Pero ahora lo hemos podido confirmar con las cenizas y los restos de resinas aromáticas. Son un impactante recordatorio de lo globalizado que estaba realmente el mundo antiguo”, concluye el doctor Eber.
FUENTE: www.lavanguardia.com






