Alfonso Vázquez www.laopiniondemalaga.es 04/05/2026

Aunque excesivamente modesta, la calle que en Málaga homenajea a Manuel Rodríguez de Berlanga está emplazada con cierta coherencia: a pocos metros del colegio y la plaza Lex Flavia Malacitana; cerca a su vez de El Ejido. Muy cerca, por tanto, de donde se encontraron, en 1851, los famosos bronces romanos con las leyes de Malaca Salpensa, que Berlanga dio a conocer al mundo en su juventud. «El gran acontecimiento epigráfico de nuestro tiempo», calificó un experto francés el descubrimiento.

El pasado 25 de diciembre se cumplieron 200 años de la llegada al mundo de este malagueño de adopción, nacido en Ceuta en 1825.

Presentación del Año Berlanga, con Manuel Olmedo (izq.), Fernando Orellana, Rosario Camacho y Pedro Rodríguez Oliva.

Presentación del Año Berlanga, con Manuel Olmedo (izq.), Fernando Orellana, Rosario Camacho y Pedro Rodríguez Oliva. / La Opinión

El Año Berlanga

Por este motivo, desde el pasado otoño la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, la Academia Malagueña de Ciencias y Ceuta organizan un ‘Año Berlanga’. Precisamente, el pasado jueves, el académico de sendas instituciones malagueñas, Manuel Olmedo, impartió una conferencia sobre su figura en el Museo de Málaga.

Manuel Olmedo es el gran responsable de la recuperación de Manuel Rodríguez de Berlanga, empezando por la reedición en 2000 de su gran obra ‘Monumentos históricos del municipio flavio malacitano’, a cargo de la Diputación. De esta obra son los próximos apuntes biográficos de quien fue uno de los mayores expertos sobre Derecho Romano y Epigrafía en la España del siglo XIX.

Con 14 años, en 1840, sus padres, que se casaron en la malagueña parroquia de Santiago, se afincaron en Málaga. La familia se instaló en la calle Andrés Pérez.

Retrato de Manuel Rodríguez de Berlanga en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento.

Retrato de Manuel Rodríguez de Berlanga en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento. / La Opinión

El hallazgo en El Ejido de dos tablas de bronce

Estudió bachillerato de Filosofía en el Seminario Conciliar, que entonces estaba en calle Santa María, y la carrera de Jurisprudencia en Granada. En su ejercicio final ya apuntaba la vocación: un trabajo sobre el matrimonio en la Roma clásica.

Completó los estudios en 1852 con el doctorado en Madrid, también con el Derecho Romano como fundamento. Ese mismo verano regresó a Málaga con el encargo de su rector de investigar el hallazgo de los dos bronces con inscripciones en la zona llamada El Tejar (El Ejido).

De paso, en su ciudad adoptiva conoció ese mismo año a Jorge Loring, su futuro cuñado, y la persona que salvó los bronces de ser fundidos y convertidos en soporte para velas, pues los compró un velonero de calle Compañía para ese fin.

Detalle de un fragmento original de la Lex Flavia Malacitana.

Detalle de un fragmento original de la Lex Flavia Malacitana. / La Opinión

Loring, avisado por José Gálvez González, pudo comprarlos a su vez; y su nuevo amigo, el joven jurista Manuel Rodríguez de Berlanga, fue el primer experto en la materia -en casa de Jorge Loring y su mujer Amalia Heredia, en La Alameda- en analizarlos, traducirlos y difundirlos, con solo 27 años; primero, a partir de febrero de 1853, en varios números de la revista semanal del diario ‘El Avisador Malagueño’ y lo más importante: a continuación, a nivel internacional.

El espaldarazo internacional

Dos más tarde, en 1855, el mayor experto europeo en epigrafía romana -la ciencia que estudia las inscripciones antiguas-, el famoso historiador Theodor Mommsen, avalaba las conclusiones de Rodríguez de Berlanga.

Theodor Mommsen.

Theodor Mommsen. / Wikipedia

Los bronces daban a conocer al mundo el casi desconocido ordenamiento jurídico de los municipios romanos. Y, para más inri, el descubrimiento de Málaga era por partida doble, al incluir los ordenamientos de Malaca y Salpensa -en el actual término municipal de Utrera-.

Por eso, en mayo de 1857, con solo 31 años, Rodríguez de Berlanga fue nombrado académico correspondiente en Málaga de la Real Academia de la Historia, una institución en la que resaltó por ser «uno de los correspondientes, más ilustrados, laboriosos y deferentes», en palabras de la Academia, lustros después.

Iluminación nocturna del Museo Loringiano.

Iluminación nocturna del Museo Loringiano. / ARCINIEGA

El experto ceutí fue, además, el gran responsable del auge del Museo Loringiano de La Concepción y colaboró en la recuperación y divulgación de piezas arqueológicas con las que llenar de contenido este museo.

Su ingente libro sobre los monumentos históricos malagueños solo vendió 5 ejemplares en la entonces ‘sumamente bravía’ ciudad de Málaga, razón por la cual decidió regalar, a partir de entonces, sus obras. En contraste, las más importantes academias e instituciones de Europa lo nombraron miembro por su impagable labor.

La crítica

En todo caso, Rodríguez de Berlanga fue muy crítico con la falta de cultura de su ciudad de adopción, empezando por «la incultura de los ediles» y, a nivel nacional, con la mejorable enseñanza universitaria. También denunció los derribos de las murallas de la Haza Baja de la Alcazaba, en 1904, por las pérdidas arqueológicas que se sucedieron.

Carta de Rodríguez de Berlanga a Emil Hübner.

Carta de Rodríguez de Berlanga a Emil Hübner. / La Opinión

Miembro de la tertulia de los doctos Hermanos Oliver en Málaga capital, gran amigo de Cánovas y Silvela, asiduo de La Concepción –se casó con Elisa Loring, hermana de Jorge-, fue amigo y casi hermano del epigrafista alemán Emil Hübner, enviado en 1860 a España a conocer sus inscripciones latinas, con quien mantuvo una rica correspondencia.

En esta casa de calle Alcaucín, en Alhaurín El Grande, murió en 1909 Manuel Rodríguez de Berlanga.

En esta casa de calle Albaicín, en Alhaurín El Grande, murió en 1909 Manuel Rodríguez de Berlanga. / La Opinión

Manuel Rodríguez de Berlanga, viudo ya de Elisa Loring, falleció en 1909 en la que durante muchos años fue la casa de verano de la pareja, en Alhaurín El Grande. Ahora, las más importantes instituciones de Málaga lo recuerdan y homenajean.

FUENTE: www.laopiniondemalaga.es