Son esenciales para comprenderla historia, la literatura o el arte, pero afrontan la falta de obligatoriedad en los itinerarios y una oferta cada vez mas limitada

Nuria Díaz www.elpais.com 24/05/2026

En un sistema educativo cada vez más orientado hacia lo inmediato y lo tecnológico, el latín y el griego sobreviven en ESO y Bachillerato casi como una rara avis: asignaturas que, per se, siguen siendo fundamentales para comprender la lengua, el arte o el pensamiento occidental, pero que, de facto, tienen una presenda cada vez más redudda. Con grupos que apenas alcanzan el mínimo exigible, su continuidad se decide a menudo gracias al empeño de un profesor o del equipo directiva. Si ha leído este párrafo con derla soltura, ya tiene la mejor prueba de que el latín está lejos de ser una lengua muerta. Así lo cree María José Barrios, catedrática de griego y profesora de ambas asignaturas en el IES Juan de la Cierva de Madrid, quien subraya el carácter transversal del mundo clásico, presente, más allá del aula, en múltiples ámbitos déla cultura. ‘Estas materias son esenciales para comprender la historia, la literatura o el arte. Sin estas referencias, el alumnado pierde claves fundamentales para interpretar su entorno cultural” señala.

Esa conexión con la realidad, explica, es también la clave para motivar a los estudiantes. Este curso cuenta con ocho alumnos en griego y 19 en latín, un número reducido pero estable. “Les muestro cómo los temas de la Antigüedad, el amor, el poder o la ambición, siguen plenamente vigentes” afirma. A su juicio, una enseñanza centrada solo en la traducción “puede resultar poco atractiva para el estudiante, si no se acompaña de contexto y significado” por lo que apuesta por un diálogo constante entre pasado y presente. “Propongo paralelismos entre personajes clásicos como Antígona, Héctor o Aquiles y preocupaciones contemporáneas como la justicia, el honor o la soberbia. También vínculos con la literatura moderna, como la relación entre la poeta griega Safo y el poema Papyrus de Ezra Pound, o les explico el origen del nombre del capitán Nemo en Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne, que procede del latín Nemo (nadie) y remite al episodio de la Odisea de Homero en el que Ulises se hace llamar así para engañar al cíclope Polifemo.

Sin estas lenguas se echan en falta claves para interpretar nuestro entorno cultural occidental

Carmen Miquel, alumna suya el año pasado, explica cómo su interés por estas materias fue creciendo con el tiempo. Comenzó con latín en 4o de la ESO y lo mantuvo en Bachillerato, donde incorporó el griego “sin saber muy bien qué me iba a deparar” pero poco a poco fue descubriendo su valor. “Me ha dado muchas nociones sobre cultura, mitología y me ha ayudado a entender la etimología de muchas palabras” Ahora, añade, puede disfrutar de un museo, una iglesia o una exposición de otra manera: entiende inscripciones en latín, reconoce referencias mitológicas y capta elementos que antes le pasaban desapercibidos. Ese aprendizaje le ha dado “una base muy firme” para el grado de Historia que ha comenzado este año. En asignaturas como Arqueología o Historia del Arte encuentra contenidos que le resultan más fáciles gracias a esa formación en el instituto. “El próximo curso, ya en segundo, cuando puedo elegir idioma, volveré a optar por latín” asegura.

Amplitud de competencias

El profesor de Griego del IES Julio Caro Baroja de Fuenlabrada (Madrid), Óscar Martínez, tiene 13 alumnos en primero de Bachillerato y nueve en segundo. “El latín y el griego ponen en acción todas las competencias que un estudiante necesita en su formación académica y personal” detalla, “desde la lingüística y la plurilingüe hasta la digital o la conciencia y expresión cultural”. A su juicio, pocas asignaturas integran de forma tan natural ese conjunto de habilidades. “Ver un cuadro, leer un libro, escuchar una canción, o pintarlo, escribirlo o componerla con el bagaje de quien ha tenido el contacto con el mundo clásico, señala Martínez, es un aspecto de la formación de un estudiante que no tiene precio” Y dice aún más: “La aportación que estas materias tienen en lo personal también se puede extender a lo colectivo: ¿veríamos normal que tuviéramos que recurrir al inglés o al francés para traducir las grandes obras de los clásicos rusos porque no hay nadie capacitado para verterlas directamente del ruso? ¿Qué diría del nivel cultural de un país que recurriera al inglés para traducir los clásicos greco latinos, si es que no está pasando ya?” reflexiona.

El entusiasmo de estos profesores es admirable pero no suficiente para tapar los problemas a los que se enfrentan estas asignaturas. El catedrático de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), Eugenio Luján, cree que el principal problema es la falta de protección institucional de estas materias, sin carácter obligatorio en ninguna etapa educativa. “Un alumno puede acabar la secundaria sin haber tenido ningún contacto con estas materias” señala preocupado. A ello se suma, explica, la dificultad para consolidar su oferta en los centros. “En muchos institutos no se llega a abrir grupo de griego por falta de alumnado suficiente, estipulado en 10, y en algunos casos la propia organización del centro desincentiva su elección” Luján advierte además del impacto de las jubilaciones, que están reduciendo de forma progresiva la plantilla sin un relevo garantizado en todos los casos. “Nadie se plantearía no sustituir a un profesor de Matemáticas cuando se jubila. ¿Por qué ocurre con los de Griego o Latín?” concluye.

Pocos, pero resilientes

El ultimo informo de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), basado en la encuesta nacional 2021-2022. confirma el retroceso de las lenguas clásicas en el sistema educativo y una oferta cada vez más desigual entre centros. En el caso del Griego, un 43% del alumnado de 1º de Bachillerato y un 51% del de 2º no lo cursa, mientras que en más del 30% de los centros públicos no se importe esta materia. A este panorama se suma la evolución de la plantilla docente. En la Comunidad de Madrid. por ejemplo, entre 2018 y 2025 se ha registrado la pérdida de en torno a 10 profesores por año, lo que supone una reducción del 29% de las plazas. El presidente de la SEEC lamenta que España contrasta con otros países europeos como Italia o Francia, donde existe un Bachillerato humanístico, con Latín y Griego obligatorios en todos los cursos. “Siempre tenemos encima la espada de Damocles, pero aquí seguimos”.

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