Pablo Luzón Martín |Elche (Alicante) www.elpais.com 10/10/2012

“La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía. Mejorar el nivel educativo de los ciudadanos representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global”. (Preámbulo de la LOMCE).

Con una visión tan ramplona sorprende que el nuevo plan de estudios no se haya reducido a solo dos materias: segundo idioma (o tercero o cuarto), para salir huyendo a donde sea, e informática, para mandar currículos online por todo el orbe. Toda disciplina que no sea un mero instrumento, sino un fin en sí misma, como las humanísticas, se descarta en estos tiempos de crisis como un lujo inadmisible.

El Griego es cursado actualmente en Bachillerato, allí donde todavía se oferta, por menos de un 1% de los alumnos. Su degradación a optativa de oferta no obligada en el nuevo proyecto, junto con la supresión de la materia de Cultura Clásica, significa la desaparición definitiva de esta lengua en la Enseñanza Secundaria y la eliminación de todos los departamentos de Griego en los institutos donde todavía sobreviven.

Quizá, en su simpleza, Wert se ha confundido de griegos y quiere rebajar también a los antiguos a la categoría de bonosbasura. O quizá no, y lo que pretende es evitar a toda costa que nuestros jóvenes oigan hablar siquiera de un pueblo que, ayer igual que hoy, se resiste tercamente a que lo aplasten y que ya sabe lo que es derrotar por dos veces a los bárbaros.

FUENTE: http://elpais.com/elpais/2012/10/09/opinion/1349807143_882097.html