Paco Gisbert | Valencia www.elpais.com 16/01/2008

Más de 300 profesionales del mundo de la arquitectura, el cine, el teatro, la música, el periodismo y otras disciplinas han firmado un manifiesto contra la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a la demolición de las obras de rehabilitación del Teatro Romano de Sagunt en el que afirman que el proceso es «un acto de venganza política que no tiene nada que ver con el debate arquitectónico». El texto afirma que llevar a los tribunales una obra artística sienta «un precedente preocupante que afecta a la libertad de la que debe gozar la cultura», una iniciativa que los firmantes achacan al hecho de que la rehabilitación haya sido usada «como arma política y convertida en fenómeno mediático creando una falsa polémica al margen de su valor arquitectónico». Y ello es debido, según la proclama, a que «el PP valenciano en la oposición hizo bandera contra el proyecto así como determinados sectores de la prensa, que han cultivado la polémica durante 20 años», desde que el entonces diputado autonómico popular Juan Marco Molines inició el litigio en 1993.

Paco Gisbert | Valencia www.elpais.com 16/01/2008

Más de 300 profesionales del mundo de la arquitectura, el cine, el teatro, la música, el periodismo y otras disciplinas han firmado un manifiesto contra la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a la demolición de las obras de rehabilitación del Teatro Romano de Sagunt en el que afirman que el proceso es «un acto de venganza política que no tiene nada que ver con el debate arquitectónico». El texto afirma que llevar a los tribunales una obra artística sienta «un precedente preocupante que afecta a la libertad de la que debe gozar la cultura», una iniciativa que los firmantes achacan al hecho de que la rehabilitación haya sido usada «como arma política y convertida en fenómeno mediático creando una falsa polémica al margen de su valor arquitectónico». Y ello es debido, según la proclama, a que «el PP valenciano en la oposición hizo bandera contra el proyecto así como determinados sectores de la prensa, que han cultivado la polémica durante 20 años», desde que el entonces diputado autonómico popular Juan Marco Molines inició el litigio en 1993.

El manifiesto contra la demolición de las obras del Teatro saguntino también hace hincapié en el enorme coste económico que supondrían los trabajos de revocación de la estructura del recinto, que cifra en seis millones de euros «que pagaremos todos los ciudadanos y que no se aplicarán a otras partidas muchísimo más necesarias, como por ejemplo la conclusión de esta consolidada instalación cultural». Por último, el texto recuerda que la rehabilitación se apoyó en «exhaustivos estudios arquitectónicos y fue aprobada por las administraciones».El texto, que califica la demolición como «un acto de cobardía intelectual», aboga por la posibilidad de «contemplar algún tipo de medida contra la reversión del Teatro», recuerda que, tras los trabajos de rehabilitación, el Teatro Romano «figura en numerosas guías de arquitectura internacionales y fue finalista de los prestigiosos premios europeos Mies Van der Roe», y concluye con una rotunda frase que deja constancia de su mensaje: «Los profesionales del mundo de la cultura y las artes estamos frontalmente opuestos a esta demolición».

El manifiesto contra el fallo judicial que ordena la demolición de las obras de restauración del Teatro Romano de Sagunt, impulsado el pasado viernes por un grupo de arquitectos valencianos, se ha extendido como una mancha de aceite por todo el mundo, desde todos los rincones de España hasta Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Aunque el principal grupo de firmantes se encuentra entre los profesionales de la arquitectura, como los equipos Nieto y Sobejano o Vetges tu, o las escuelas de arquitectura de Brasil, Roma, Venecia, Palermo y Perú, el texto ha recibido el apoyo de personajes relevantes de la cultura española, como los actores Juan Echanove, Rosa María Sardá o Mercedes Sampietro, los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén o la escritora Maruja Torres. La lista sigue porque el texto circula por internet en busca de más adhesiones.

A este respecto, la portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Sagunt, Gloria Calero, también se postuló ayer contra el fallo que obliga a la reversión de las obras. Y lo hizo con un símil literario, pues comparó la polémica abierta respecto de las obras del Teatro Romano con la obra de Federico García Lorca Bodas de sangre, «llena de amores, luchas y odios que termina con los protagonistas fuera de escena o guardando sus penas en el interior». La ex alcaldesa de la localidad del Camp de Morvedre incluso pone caras a los protagonistas de esa obra al afirmar que «es evidente que existe una boda de sangre entre zaplanistas y la actual administración» y se pregunta «por qué razón tenemos que pagar los saguntinos las consecuencias de la dramaturgia interna de este partido».

La conclusión a la que llega la representante socialista en la corporación municipal saguntina es que la sentencia que obliga a la reversión de los trabajos de rehabilitación del secular coliseo plantea «algo imposible y que causaría daños irreparables en el mayor monumento de nuestra ciudad». Por esa razón, el PSPV espera que, si se aplica alguna reversión en el teatro sea para «dotarlo de una infraestructura permanente» y afirma con rotundidad que su grupo político no quiere «el éxito de una venganza» ni permitirá «que lleven a Sagunt a la ruina».