José Ángel Montañés | Barcelona www.elpais.com 17/08/2009

Barcelona abrirá un museo dedicado al mundo funerario romano.

Lucio Valerio Frontón fue uno de los primeros romanos que vivió en Barcino, la ciudad fundada en el siglo I que acabó siendo Barcelona. Los romanos prohibían enterrar en el interior de las ciudades y creían que no se moría del todo si alguien pronunciaba su nombre. Por eso, situaban sus tumbas en las vías de entrada de las ciudades y reclamaban la atención de los que por allí pasaban con epitafios como «Caminante, detente y lee hasta el final» y «Que la tierra te sea leve». Lucio mandó hacerse una tumba de gres extraído de las pedreras de Montjuïc para ser enterrado en una de las vías de acceso de Barcino hace 2.000 años. Pero sigue vivo. Su nombre, el de la anciana Numitoria, el del liberto Aulo Coello y el de los hermanos Quinto y Lucio Cornelio, podrán ser pronunciados por todos los que visiten el museo dedicado al mundo funerario romano que abrirá sus puertas en la plaza de la Vila de Madrid el 22 de octubre.

En el nuevo centro, que se llamará Vía Sepulcral Romana, se explicará, según Julia Beltrán, conservadora del Museo de Historia de Barcelona (MUHBA), las vías romanas como elemento de comunicación y control del territorio, y las vías sepulcrales como la de Barcelona. «Se podrá pasear por la vía, deambular entre las tumbas, leer el nombre de los que están enterrados y, en el interior del edificio, ver algunas de las tumbas y los objetos que se emplearon en los rituales -lámparas de aceite, vasos para beber vino y miel- y objetos personales como collares, anillos o pinzas de depilar», explica Beltrán.

Las tumbas de la plaza de la Vila de Madrid fueron excavadas en 1954 y hasta hoy «son los únicos enterramientos romanos que permanecen en su lugar de origen», afirma Beltrán. Según la arqueóloga, la necrópolis está situada en un lugar que se inundaba a menudo (y se sigue inundando, por lo que el proyecto museográfico se ha retrasado en varias ocasiones). Eso hizo que quedara sepultada y que las tumbas no se reutilizaran en construcciones posteriores, como la muralla medieval, en la que se han encontrado muchos de estos monumentos.

En la necrópolis se han identificado restos de unos 200 individuos que se enterraron a lo largo de tres siglos en tumbas familiares de diferentes formas como urnas, túmulos cónicos, en el interior de ánforas o en simples agujeros hechos en el suelo. También se ha excavado una gran tumba colectiva donde un collegium funeraticium (una especie de Ocaso romano), enterraba a personas con escaso poder adquisitivo que habían pagado una cuota mensual durante años. Según Beltrán, «las inscripciones y los objetos encontrados remiten a personas de clases humildes, como esclavos o libertos, que a veces se enterraban sólo con una moneda en la boca para pagar el viaje al barquero Caronte para cruzar la laguna Estigia».

En 1995, la plaza fue ajardinada y el yacimiento declarado Bien de Interés Nacional. En 2000 y 2003 se realizaron nuevas excavaciones y se estudiaron los restos humanos, los ajuares funerarios, la fauna (sobre todos restos de perros y caballos) y la flora (avellanos, sauces y violetas). Ahora se reintegrará el paisaje tal y como estuvo hace 20 siglos. «Alrededor de las tumbas se plantarán las mismas especies y en las paredes se pondrán viñas, una planta que Roma vinculaba con el mundo funerario».

Para Beltrán, la apertura del nuevo centro permitirá que la plaza deje el aspecto de abandono que tiene. «Es el momento», afirma. Está previsto iluminar los restos y prohibir el aparcamiento de motos en el perímetro superior de la necrópolis para que el yacimiento se vea sin dificultad. Desde octubre, un nuevo itinerario partirá desde el nuevo museo y recorrerá los lugares con restos del pasado romano de la ciudad, como el templo de Augusto situado junto a la plaza de Sant Jaume que estrenará nueva presentación e iluminación.

La necrópolis romana de Vila de Madrid se integrará en la red de centros que el MUHBA tiene repartidos por la ciudad y que explican la historia de Barcelona.