Monserrat Villar www.elpais.com 16/10/2009

El humanista alemán Hartmann Schedel publicó en 1493 las ‘Crónicas del Mundo’ (Liber Chronicarum), un libro ilustrado que narraba la creación de la Tierra según el Génesis. Desde el 1 de octubre hasta el 30 de noviembre de 2009 se expone en la Biblioteca del Hospital Real de Granada una copia de las Crónicas del Mundo impresa en Núremberg en 1493, en las oficinas de Anton Koberger.

Hartmann Schedel (1440-1514) fue humanista, doctor en Medicina e historiador alemán. Su obra más conocida son las Crónicas del Mundo (Liber Chronicarum), un libro ilustrado de la historia del mundo dividida en siete épocas, desde la creación hasta el Apocalipsis. Se trata de un libro incunable (edición hecha desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI). Tanto la versión en latín como la alemana, publicadas en Núremberg en julio y diciembre de 1493 respectivamente, se imprimieron en las oficinas de Anton Koberger, que poseía una de las mayores oficinas de impresión de la época. La reciente invención de la imprenta con caracteres móviles por Gutemberg permitió editar numerosas copias de esta gran obra, de las que nos han llegado varios centenares.

En este libro se ilustran admirablemente la creación del mundo y los siete días iniciales según el relato del Génesis. En el grabado de la imagen se representa una de las fases de la creación. En el cuarto día, Dios crea los astros.

Génesis 1,14-19
«14 Dijo luego Dios: ‘Haya en el firmamento de los cielos lumbreras para separar el día de la noche, y servir de señales a estaciones, días y años; 15 y luzcan en el firmamento de los cielos, para alumbrar la tierra’. Y así fue. 16 Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y la estrellas; 17 y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra 18 y presidir al día y a la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios ser bueno, 19 y hubo tarde y mañana, día cuarto».

La esfera celeste está dividida en capas. La Tierra ocupa el centro y por tanto la interpretación es ptolemaica (es decir, la Tierra es el centro del universo). El Sol, la Luna, los cinco planetas conocidos entonces y las estrellas ocupan diferentes esferas. La más externa es el Primum Mobile, que regulaba el movimiento de todas las esferas interiores.

Se utilizaron unos 650 bloques de madera para hacer los más de 1.800 grabados de esta obra, basados en dibujos realizados por diferentes artistas (probablemente Durero entre ellos). Una de las maravillas del libro es que aparecen por primera vez mapas de ciudades que no habían sido cartografiadas nunca.

La gran obra de Copérnico
En 1543, cincuenta años más tarde de la publicación del Liber Chronicarum, se imprimía por primera vez en la misma ciudad, Núremberg, la gran obra de Nicolás Copérnico (1473-1543) De Revolutionibus Orbium Coelestium. En ella, Copérnico proponía un modelo revolucionario, el heliocéntrico, según el cual el Sol ocupa el centro del universo. Aunque hoy sabemos que los modelos geocéntrico y heliocéntrico no son válidos, éste supuso un paso de gigante no sólo científico, sino también filosófico, ya que destronaba al ser humano de su posición privilegiada en el centro del universo.

Desde el 1 de octubre hasta el 30 de noviembre de 2009 se expone en la Biblioteca del Hospital Real de Granada, una copia de las Crónicas del Mundo impresa en Núremberg en 1493 en las oficinas de Anton Koberger. Dicha copia es propiedad de la Universidad de Granada.

Montserrat Villar es investigadora del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía y coordinadora del Año Internacional de la Astronomía en España.