Gadea G. Ubierna | Lugo www.lavozdegalicia.es 17/01/2010

La recogida de aguas de un cubo de la Porta de Santiago pone en duda la existencia de cuerpos altos.

Si se mira la Porta de Santiago desde la ronda, se puede comprobar que los dos cubos que la franquean son diferentes. El de la derecha tiene piedra de sillería casi hasta arriba y, aunque esto no está a la vista, un sistema de recogida de aguas residuales desconocido hasta la fecha, no solo en la Muralla lucense sino en otras construcciones defensivas romanas similares. El descubrimiento de esta canalización desmonta algunas teorías sobre la geometría del monumento, como por ejemplo la existencia de cuerpos altos en algunos cubos.

Las investigaciones realizadas a pie de la Muralla en los últimos 25 años han proporcionado información muy exhaustiva sobre las fases de construcción o los elementos y materiales empleados. En cambio, se han obtenido pocos datos sobre el tratamiento que se le daba al agua de lluvia: cómo se canalizaba para impedir que se filtrara en el interior; algo que, mil setecientos años después, sigue considerándose una de las principales preocupaciones para la correcta conservación de la Muralla.

Pero en la rehabilitación del cubo de la derecha de la Porta de Santiago (si se mira desde la ronda), realizada en 2008, apareció una completa canalización de la que había algunas hipótesis, aunque hasta ahora no se habían podido contrastar con elementos tangibles. Consiste en una red radial de tuberías de drenaje y otra longitudinal, que llevan el agua hacia las escaleras interiores de la Muralla. A esto hay que añadir otra red superficial en las paredes exteriores y, por último, un sistema de esclusas. Todo ello relleno de cantos rodados para permitir una correcta filtración.

Posibilidades
Es el primer cubo en el que ha aparecido un sistema de canalización completo y en perfectas condiciones de uso. De ahí que sea ahora cuando surgen nuevas preguntas para saber los motivos que condujeron a los romanos a instalar una red de recogida de aguas cuando, se supone, sobre los cuerpos altos de los cubos había tejados.

Esta primera duda conduce a pensar que, a lo mejor, no en todos los cubos había cuerpos altos o que quizá sí los había pero estaban descubiertos para poder reutilizar el agua que se recogía en esta cota. El hecho de que junto a las redes internas haya otras externas hace pensar que quizá el agua de los tejados resbalaba y era necesario recogerlo y reconducirlo en un nivel determinado.

Después de años de investigaciones, también cabe la posibilidad de que esta puerta original romana no tuviera la misma estructura arquitectónica que la de los otros cuerpos de guardia, si es que se confirma que allí los había.

Muy peculiar y de aspecto único en el mundo romano
El arquitecto Ignacio López de Rego sostiene que el descubrimiento efectuado sobre la recogida de aguas es «muy jovencito, necesita decantación y mucha constatación», pero destaca que se trata de algo muy peculiar y de suma importancia, dado que es único hasta la fecha en el mundo romano. El arquitecto recalca que «aunque no sea algo espectacular para el público, es un sistema muy curioso porque lleva el agua hacia las escaleras interiores en lugar de hacia el exterior y, que yo sepa, no hay otras murallas con escaleras interiores. ¿Es lógico llevar el agua hacia dentro y no hacia fuera? Todavía hay muchas incógnitas que resolver y muchas comprobaciones por hacer para saber por qué motivos se hizo».