Córdoba 17/12/2009

La acción comienza el año 180 d.C., en la frontera del Danubio. Después de una vida consagrada al estudio y al cumplimiento del deber, el emperador Marco Aurelio sabe que le quedan pocos días de vida. A raíz de una carta que le remite un amigo desde Córdoba decide contestar y cumplir una promesa: va a contar la vida de su familia y la suya propia. No sólo narra su ascenso al trono, el ejercicio del poder, la relación con su hermano, las muertes de sus padres biológicos y adoptivos, la pretendida infidelidad de su esposa, el levantamiento de su mejor general y la traición que sufre a manos de su hijo.

La carta que dirige a este personaje le sirve también de pretexto para hablar de la tierra de sus padres: la Bética. En esa narración de sus recuerdos habla de Séneca, de los hispanos ilustres de principios de nuestra era, de los poetas y oradores de la Bética, etc. El emperador, a la hora de hacer memoria de su vida, también entremezcla el relato con sus pensamientos sobre la existencia, la filosofía, la relación con los cristianos y su principal obsesión: la defensa de la cultura y la civilización, personificada en Roma y su imperio.

La novela es una retrospectiva sobre los acontecimientos que le tocó vivir, sobre cómo influyeron en él. Con un aire estoico, a veces aparentemente algo pesimista, la novela refleja desde la fidelidad histórica aspectos vitales y valores intemporales protagonizados por esta singular figura de la historia. Es un canto a la razón, a la dignidad, al cumplimiento del deber, a la ecuanimidad, a la solidaridad y al valor de la cultura.

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El profesor del IES ‘Santos Isasa’ Alberto Monterroso publica un libro de Marco Aurelio