José Moreno | Córdoba wwww.diariocordoba.com 05/10/2006

Tiene unas dimensiones de 80 metros de largo por unos 3 de ancho. Apareció durante unas obras para el suministro de agua industrial.
El delegado municipal de Cultura, Javier Ariza, junto con el director del museo arqueológico municipal, Antonio Moreno, daban a conocer en la tarde de ayer la noticia del hallazgo de una necrópolis romana en el noroeste del término municipal de Cabra y a menos de dos kilómetros de su casco urbano. Los restos fueron encontrados en ese lugar hace un mes. A pie del propio yacimiento, que desde el día de ayer está bajo la dirección de Carlos Albarrán, director de la actividad arqueológica preventiva que ya ha comenzado a acometerse, explicaron que la necrópolis fue hallada como consecuencia de unas obras de infraestructura para suministro de agua industrial, tras darlo a conocer la constructora.
AUTORIZACIONES: El área que ahora se halla al descubierto, que ya tiene todas las autorizaciones pertinentes por parte de la Delegación provincial de Cultura, cuenta con unas dimensiones de 80 metros de largo por unos 3 metros de ancho, que han permitido conocer de momento la existencia de medio centenar de tumbas.
Este hallazgo, indicaban Ariza y Moreno, puede estar relacionado con un asentamiento rural tardorromano que, por lo que hasta ahora se ha podido observar, carece de ajuar.
El trabajo de levantamiento que ahora comenzará y que tendrá seguimiento arqueológico ha puesto de manifiesto, según Ariza, «la gran potencia de este yacimiento, siendo lógica su magnitud por la propia importancia de Cabra en dicho periodo, del que hay pocos vestigios en la ciudad y que con toda seguridad estará todo enterrado, como lo que ahora se ve».
El medio centenar de tumbas romanas presentan su estructura típica, con grandes lascas de piedra que sirven tanto para las paredes como para tapar, junto con las tégulas y restos cerámicos que se encuentran en todas ellas, además de los restos óseos.
Javier Ariza felicitó a la promotora y constructora de la obra, que paralizó sus trabajos por voluntad propia, dando conocimiento al Ayuntamiento de Cabra del hallazgo.
Los enterrados presentan signos paleocristianos
Antonio Moreno, responsable del museo arqueológico municipal, ha destacado la gran importancia de la necrópolis por su densidad y por las grandes dimensiones de los sillarejos de sus tumbas con laterales de ladrillo, cubiertas con grandes losetas de caliza y tégulas que aún no han sido abiertas, aunque en el lugar se observan restos óseos que afloraron por el movimiento de las máquinas en un primer momento antes de su detección y alguna que quedó alterada, donde se pudo contemplar cómo el individuo está tumbado boca arriba y mirando hacia la salida del sol.
En algunas de las que se han abierto, se ha podido constatar la existencia de dos a cuatro esqueletos humanos. Un signo este último, indicaba el arqueólogo, propio del cristianismo, «por lo que ese uso pagano de poner un ajuar funerario ya no se realiza».
Esta necrópolis apunta a la existencia de una villa romana o asentamiento rural tardorromano que en los siglos III al V, por ser un periodo convulso, se convierte en un refugio de la población bajo la protección de una gran propiedad, en cuyas inmediaciones reciben sepultura.
Tan importante número de tumbas en apenas 240 metros cuadrados indica, según Moreno, la importancia del asentamiento que se encontraría en las proximidades, donde hasta hace poco se levantaba un cortijo.