A. R. | Burgos www.diariodeburgos.es 31/12/2007

El ingeniero Isaac Moreno Gallo investiga desde hace casi una década las características técnico constructivas de las vías romanas.

«Las vías romanas son excelentes carreteras y auténticas obras de ingeniería». Con esta afirmación el ingeniero técnico de Obras Públicas de la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón, Isaac Moreno Gallo, se refiere a estos caminos que los romanos construyeron hace unos 2.000 años para el tránsito de mercancías y que comunicaban las principales ciudades de la época.

Moreno Gallo es un experto en vías romanas -hizo los primeros estudios a principios de los años 90- pero sus investigaciones abarcan la ingeniería romana en su conjunto. En los últimos diez años se ha centrado en analizar las características técnico-constructivas de las vías romanas no sólo en España, sino también en Francia, Italia y Suiza.

Precisamente en 1996 inició los primeros estudios de la vía romana de Quintanapalla, «la primera que se promociona de verdad y se explota turísticamente en la región desde este año», asegura. En este sentido, añade que «la Junta de Castilla y León ha mostrado interés en los últimos dos años por conocer sus vías romanas, algo importante para poder diagnosticarlas y, paralelamente, protegerlas. Por eso, pronostico un futuro halagüeño en las vías romanas de la región», asegura.

Dentro del Plan PAHIS, de la Junta de Castilla y León, Moreno dirige un proyecto de identificación, diagnóstico y análisis técnico constructivo de vías romanas en la región. «De hecho, muchos kilómetros inéditos de vías romanas y otros caminos de valor histórico, verán la luz gracias a estos trabajos.Y, lo que es mejor, muchos tramos de vías romanas bien conservados, susceptibles de poner en valor, podrán ser promocionados y explotados turísticamente».

Este proyecto se desarrolla mediante un convenio entre la Consejería de Cultura de la Junta y la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Burgos. Intervienen varios profesores de la UBU, ingenieros, geólogos, historiadores, arqueólogos y especialistas en Sistemas de Información Geográfica (SIG). «En esto, el Gobierno de Castilla y León es pionero», añade.

La ruta
La primera pregunta que surge al iniciar el recorrido por la calzada romana de la Vía de Italia es el porqué de su nombre. (Desde Quintanapalla, al noreste de Burgos, se accede a una ruta de casi seis kilómetros de una antigua vía romana -La Vía de Italia- que entra en este término procedente de la Granja de las Mijaradas y discurre por el páramo en sentido este-oeste). La explicación está en que cuando se construyó, y tal y como revelan escritos de la época, se conocía como Vía de Italia in Hispania porque partía de Mediolano (Milán) y llegaba hasta Legio (León), cruzando por Tarraco (Tarragona) o Caesaraugusta (Zaragoza). El trazado de esta vía fue la ruta que los romanos utilizaron para conseguir el control de Hispania. Por ella transitó Augusto para dominar a los cántabros y posteriormente sirvió para conducir el oro de Las Médulas (León) hasta Roma.

El ingeniero romano era el encargado de diseñar un camino que fuera seguro, duradero y con una construcción lo más barata y cómoda posible. Por eso, trazaban el itinerario por lugares elevados (en el caso de Quintanapalla se levantó sobre un páramo para evitar la acción erosiva del agua, mucho más acentuada en las zonas de valle). Además, este terreno permite un trazado bastante recto que facilita la circulación. Y además, para contrarrestar el efecto del agua y conseguir perfiles llanos se construían potentes terraplenes. El aporte de tierra que estos requerían fue costoso, pero compensó con una calzada firme y duradera para el tráfico de carros, lo que explica conservación incluso hoy día.

La construcción
La construcción de vías implicaba un proceso en el que participaban personas especializadas en distintos trabajos como el ingeniero, encargado de diseñar el trazado; el constratista y administrador, encargados de gestionar el dinero; y, por último, obreros especializados, encargados del aporte de material y mano de obra para la calzada.

A la hora de plantear la construcción se contaba con el material de la zona y para la realización de los terraplenes se colocaba en la base una capa de grandes bloques de piedra sobre los que se asentaban otros de menor tamaño, se echaba tierra y se finalizaba con una capa de cantos muy pequeños -gravilla- formando una superficie uniforme sobre la que se desplazaban los carros -nivel de rodadura-.

Su anchura era la suficiente como para que dos carros se cruzasen sin llegar a colisionar y la capa superficial facilitaba que los desplazamientos fuesen suaves y rápidos. Como todo camino, la vía dio lugar a pequeños núcleos de población como ventas y posadas que en muchos casos evolucionaron hasta convertirse en pueblos o ciudades, algunos de los cuales perviven como Briviesca, Tarragona o León.

ENLACES:
http://www.viaeromanae.org/
http://es.wikipedia.org/wiki/Calzada_romana
http://gl.wikipedia.org/wiki/Lista_de_v%C3%ADas_romanas
http://traianus.rediris.es/viasromanas/
http://www.albaiges.com/ingenieros/05roma01.htm