Huelva | www.huelvainformacion.es 19/02/2006

Un año después del descubrimiento, la profesora de historia Ana Vázquez lamenta que en la provincia nadie se haya ocupado de ellos, a pesar de su gran importancia.

Huelva | www.huelvainformacion.es 19/02/2006

Un año después del descubrimiento, la profesora de historia Ana Vázquez lamenta que en la provincia nadie se haya ocupado de ellos, a pesar de su gran importancia.

Después de cerca de un año, cuando en marzo de 2005 la profesora de Historia Antigua de la Universidad a Distancia (Uned) Ana Vázquez Hoys se percatara de la existencia en el Museo Provincial de Huelva de una serie de signos de escritura correspondientes a los milenios IV-III antes de Cristo (4.000-3.000 años a. C), muchos interrogantes siguen abiertos.

Este hallazgo, fruto del azar y de la curiosa mirada de la historiadora, pone en evidencia muchas teorías hasta ahora defendidas, y sobre todo, otorga a Huelva una importancia que nadie daba a la provincia en esa época. "Nadie suponía que en aquella época pudiera haber signos de escritura aquí, ni en Huelva ni en España", asegura Ana Vázquez Hoys. De hecho, "las más altas cronologías en contexto arqueológico para escrituras paleohispánicas correspondían al siglo VIII, últimamente al 900 antes de Cristo", explica en uno de los artículos publicados en su web a raíz del descubrimiento. Todo esto quiere decir que encontrar estos signos en Huelva ha sido como si "de repente encontráramos un ordenador en la época de Jesucristo", compara gráficamente.

Si hasta entonces estos útiles con sus signos escritos habían pasado desapercibidos ha sido a causa de una pequeña confusión. "El excavador que descubrió los útiles (y que más tarde se convertiría en el primer director del Museo Provincial onubense), Carlos Cerdán, y el matrimonio alemán Leisner, especialistas en megalitismo de la Península Ibérica, se refirieron a ellas en 1947 como escrituras ibéricas, es decir de la Península Ibérica, sin embargo los investigadores posteriores supusieron que se referían a Ibéricas, de los íberos, más o menos del 500-300 antes de Cristo. Esta es probablemente la causa por la que estos signos escritos estén expuestos en las vitrinas del Museo Provincial sin que nadie reparara en ellos, al menos hasta el pasado año.

Pero más allá de esta amalgama de fechas y culturas, la importancia de este descubrimiento es que "toda la protohistoria de la Península Ibérica se va al garete", asevera claramente Vázquez Hoys, aunque suaviza su afirmación añadiendo que todo esto hay que tomarlo como un inicio, "hay algo diferente a lo que pensábamos, ahora hay que estudiar, investigar, buscar… El abrir el camino es lo más difícil".

Aunque precisamente lo que ella está haciendo es ir abriendo este nuevo camino con sus planteamientos; "todo son hipótesis de trabajo, pero si no lo planteas, ¿cómo lo vas a encontrar?". Por esto lamenta que en Huelva no se esté haciendo nada al respecto. Es ella la que está publicando artículos sobre el descubrimiento no sólo en su web, sino en diversas revistas científicas de gran prestigio y en Congresos Internacionales. Sus nuevos planteamientos de la Protohistoria Peninsular, basados en la existencia de antiguos signos de escrituras en Huelva están siendo escuchadas por especialistas de toda Europa, pero lo que "yo no puedo hacer es meterme en el campo de los prehistoriadores de Huelva, son ellos los que se tienen que dar por enterados".

"La Historia no es unívoca, tiene muchas lecturas dependiendo de los documentos con que se cuenta para hacerla; con cada hallazgo hay que volver a empezar, y vamos avanzando por el método de aciertos y errores", prosigue en relación a lo que estos signos de escritura podrían suponer. La doctora Vázquez Hoys asegura que los investigadores "estamos estudiando y planteando nuevas hipótesis constantemente para solucionar todos los problemas que plantea la historia"; esto pues, no es más que un nuevo dato sobre el que trabajar, pero lo que vendrá después difícilmente puede saberse. Quizás se hallen más evidencias, o quizás no.

Aún así, algunas de sus afirmaciones obligan a entender la importancia y dimensiones de un descubrimiento que, pese a todo, está pasando desapercibido en Huelva. "Tenemos que replantearnos toda la protohistoria de la Península Ibérica", pero este replanteamiento, como es de suponer, no afectaría exclusivamente a la península, sino al mundo Mediterráneo entero. El descubrimiento de Ana Vázquez Hoys en Huelva junto con otras nuevos hallazgos en Europa, ya viejos, puesto que los investigadores llevan refiriéndose a ellos desde el primer tercio del siglo XX, que adelantan miles de años antes de Cristo la presencia de signos escritos en nuestra cultura europea, hacen que la historiadora apunte una interesante teoría sobre los viajes en el Mediterráneo. Vázquez Hoys reflexiona en sus artículos: "¿Por qué no considerar al revés las idas y venidas por el Mediterráneo, puesto que algunas de las teorías sobre el Megalitismo afirman que es más antiguo en Occidente que en Oriente y otras que tal vez tuvo su origen en el sureste de la Península Ibérica?" Una reflexión que se complementa con otras de sus sorprendentes afirmaciones como que "los fenicios en 1100, cuando fundaron Cádiz (en el tercer intento) no vinieron a enseñarnos, vinieron a seguir aprendiendo de nosotros y a recuperar mercados que conocían en el II milenio, un mercado que habían perdido en los problemas que tuvieron lugar en todo el Mediterráneo hacia 1200 y que los sacerdotes y el oráculo de Melkart de Tiro, que tenían los datos, les enviaron a…"

Así pues, puede que si occidente empezó a escribir antes que oriente, como afirman muchos investigadores europeos, fuesen los occidentales y no los sumerios-egipcios quienes empezaron a utilizar signos escritos, explica la historiadora. Vázquez Hoys recuerda que los restos hallados en cuevas magdalenienses francesas o en la cuenca del Danubio, son desde el 7.000- 5.000, dos mil años anteriores a los primeros signos mesopotámicos. Los signos de Huelva, aunque más ‘modernos’ (4.000-3.000 a.C) siguen siendo más antiguos que los signos fenicios, hasta ahora considerados los más antiguos de la Península Ibérica.

La lista de cuestiones que el hallazgo onubense empieza a ser interminable cuando Vázquez Hoys hace referencia a un historiador griego, Estrabon, "quien hablaba de la existencia de ‘leyes en verso de más de seis mil años de antigüedad’ de los turdetano, herederos de los tartesios en el sur de España" "¿Recogía el historiador de época de Augusto una tradición de "antiguas escrituras", cuyo primer documento ahora se ha apreciado en Huelva? ¿Fue el recuerdo de un ‘glorioso pasado protohistórico’ lo que los historiadores griegos reflejaron en las fuentes escritas con el nombre de ‘Tartessos’, ese Tartessos que no termina de aparecer… y que, tal vez, nos acaba de desvelar uno de sus secretos?"

Tal vez éste sea sólo un punto clave. Tal vez no. El dato y las escrituras están ahí y cualquiera que se acerque al Museo de Huelva puede verlas. Tal vez no sean únicas y "hay que abrir los ojos porque puede haber muchas más".

La teoría del origen de la cultura en occidente, "ex occidente lux" ya comenzó hace más de sesenta años en la cuenca del Danubio y ha generado una abundante bibliografía que en España aún está por descubrir, concluye Hoys. Estos signos escritos de Huelva, los primeros de nuestro pasado prehistórico hallados en contexto arqueológico y perfectamente custodiados y autentificados por el Museo, "sólo son un paso más en la carrera de la historia que no debemos perder de vista".