Pablo Huetos | Madrid 26/11/2015

El espectáculo estará en Nave 73 (calle Palos de la Frontera, 5, Madrid) todos los viernes hasta el 18 de diciembre.

Orestes acaba de cometer un horrible crimen. En un viaje entre lo real y lo irreal se encontrará con los fantasmas de sus familiares muertos, seres que habitan en un desván donde se mezcla el tiempo y el espacio. Ellos cometieron enormes errores también y desde su aburrida eternidad guiarán a Orestes buscando el por qué de sus actos y, tal vez, una solución a un destino trágico que se remonta a principios del siglo XX.
 
EL PASODOBLE CUÁNTICO
Los Atroces es una historia de fantasmas, la historia de una familia española a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días, en los que viven Orestes y Electra. Es un viaje en busca de los errores de esa familia. Pasando por la miseria de principios de siglo, los años 20, la posguerra y los años 80, Orestes conocerá a todas las generaciones de su familia y luchará contra la culpa del pasado para poder caminar en el presente. Los Atroces representan con su canibalismo, sus incestos y sus asesinatos todo aquello que deberíamos resolver con nosotros mismos y con las personas que más nos han marcado en nuestras vidas: nuestras familias.

LA CARNE
Los Atroces se dedican a la producción de carne, son una familia carnívora, que vive de la carne, que se perpetúa en la carne, que se excita con la carne, que acaba siendo carnaza. La carne y los caballos; el sacrificio.

Viven en espacios grandes, luminosos, de un blanco cegador. Y sin embargo, algo orgánico y sucio circula por ese espacio. Viven en una factoría de carne, o en un establo, o en una cocina industrial; un lugar inhóspito en el que una pareja se deshace en el sexo y fragua un crimen.

En ese espacio se van acumulando los objetos que pertenecieron a sus antepasados y que arrastran, como ellos, la misma maldición:
Hay un sofá desvencijado que un día fue trono.
Hay un árbol seco, que sembró el fundador de la dinastía.
Hay una silla de ruedas.
Hay un hombre encerrado en un pulmón de acero.
Hay una mujer siempre amamantando a su hijo.

ATR-OCES/IDAS
La historia del mito de los Atridas (que comienza en Tántalo y atraviesa cuatro generaciones posteriores: Pélope, Atreo-Tiestes, Agamenón-Menelao y finalmente Orestes-Electra-Ifigenia) es una lucha entre la Diosa (ancestral, la diosa primigenia, la diosa oscura y temible) y el Dios o los dioses (olímpicos, los dioses de la razón, de la luz).

Los Atridas eran detentadores de poder. Quizá la de nuestros Atroces no sea una historia de políticos o de reyes, pero sí de personas que tienen poder sobre otras personas, y que son curiosamente incapaces de tenerlo sobre sí mismos. Pero los Atroces no se dejan llevar por la fatalidad, sino que luchan contra ella, como lucharon Macbeth o Semíramis, o la familia Buendía, o la familia  de Rocco y sus hermanos, por ejemplo.

Cada generación es una ronda; es una regeneración y al mismo tiempo una degeneración. Hay un cambio de piel. Lo que es alto, pasa a ser bajo. Lo que es extrovertido, introvertido. Lo que es arriesgado, timorato. Lo que es bello, feo. Lo que es inteligente, necio. Lo que es puro, perverso. Todos mutan pero se inmutan en sus adicciones: a las sustancias, a las personas, a la tragedia como única forma de vida conocida. Todos lastran una obsesión (por el control por un lado, o por la evasión por otro), todos padecen la maldición como una enfermedad emocional hereditaria. En la historia de esta familia que abarca más de un siglo de la última España, los Atroces realizarán un éxodo del mundo rural al mundo urbano. Esto nos llevará a explorar un cambio es esas relaciones de poder, en esa forma de vivir el poder en el campo y trasladarla a una empresa o a un polígono industrial. Pasarán del ritmo de las estaciones, asociado a Tántalo, al ritmo de la fábrica, al ritmo de la industria, al ritmo incluso, más allá, de la globalización.

LOS ATROCES

Ficha artística

Nuria Benet/Vanessa Martínez           Hipodamia, Electra

Mon Ceballos                                     Orestes

Pablo Huetos                                     Tántalo, Atreo, Psicólogo

Vicenç Miralles                                   Pélope, Agamenón

Pedro Santos                                     Tiestes, Mírtilo, Egisto

Gemma Solé                                       Clitemnestra, Dione, Pelopia

Ficha técnica

Dirección técnica Miseria y Hambre Producciones

Cartel y fotografías Miguel H. Subirá

Programa e ilustraciones Luis Frutos

Iluminación David Martínez

Escenografía Almudena Vello

Vestuario Val Barreto

Sastra Sol Curiel

Espacio sonoro Roberto Tena

Producción Pablo Huetos

Distribución Teresa de Juan

Dramaturgia y Dirección escénica Vanessa Martínez

Basado en la saga de los Átridas y en creación colectiva del reparto

Compañía Teatro defondo

La compañía Teatro Defondo nace en 2002. Su seña de identidad más importante es el trabajo en el nuevo teatro clásico y la fusión de la música y del teatro.

Web: www.teatrodefondo.org 

Facebook: www.facebook.com/teatrodefondo

Twitter: www.twitter.com/Teatrodefondo

El espectáculo cuenta con la coproducción de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid y con la colaboración del Centro Cultural Pilar Miró de Madrid.

“Todos arrastramos un crimen irreparable
A cada paso creemos dejarlo atrás
Y sin embargo, al girar la mirada,
Está en nuestra espalda
Y ni siquiera lo comprendemos
Y nos decimos “No fui yo, no fui yo quien lo hizo.”