Cristina Martínez | Alicante www.diarioinformacion.com 13/06/2009

El museo británico quiere comprar el diseño y los elementos de la muestra, valorados en medio millón de euros, para que viajen a Suiza y Corea.

Que se trata de un montaje innovador y pionero, no solo por el diseño sino también por el uso de materiales, no ha pasado desapercibido para nadie. Tampoco para los técnicos del British Museum que han descubierto otra manera de que el público conozca sus fondos. Por eso pretenden que la exposición «La belleza del cuerpo. Arte y pensamiento en la Grecia Antigua», que se exhibe actualmente en el Museo Arqueológico de Alicante y que ya ha recibido 70.000 visitas, se traslade con el mismo diseño y montaje a la itinerancia que realizará por Suiza y Corea.

De ahí que desde el museo británico se haya solicitado al MARQ que valore los elementos del montaje, con el objetivo de adquirirlos. De esta manera, el centro alicantino ha cifrado en alrededor de medio millón de euros el coste de la mayor parte de la infraestructura que soporta las 125 piezas del British, teniendo en cuenta que el coste de algunas de las vitrinas es de 4.000 euros.

La muestra, que tiene el Discóbolo de Mirón como pieza central al ser la primera vez que se exhibe en Europa fuera de su emplazamiento original, cuenta con una innovadora propuesta expositiva diseñada por el arquitecto de la Diputación de Alicante, Rafael Pérez, también autor del proyecto junto a Iván Martínez y Manuel Olcina.

Rafael Pérez destaca que son la estructura de vitrinas en forma de columnas de la primera sala y, sobre todo, el muro sinusoide de la segunda, que constituye todo un hito museográfico, los elementos que más han atraído la atención de los británicos. De la tercera sala, la del Discóbolo, lo que se va a exportar es el diseño y la forma de exhibición, de manera que donde se vuelva a exponer también se hará con la misma estructura en forma de anfiteatro para facilitar la contemplación de la escultura. Un equipo de 120 personas ha coordinado el arquitecto para conseguir este montaje tal y como se puede ver, y en el que se empezó a trabajar en febrero.

El muro sinusoide o curvo no entraña dificultad para su traslado, ya que consta de una estructura metálica y unas planchas de policarbonato con un tratamiento antiestático, desmontables, con las vitrinas encajadas en su interior, con una iluminación que se ha estudiado pieza por pieza. El objetivo de este diseño es marcar la línea de la vida, que resulta imprevisible, «con recovecos e incertidumbre».

Respecto a la estructura en columnas de la primera sala, se realizó con ese concepto con el objetivo de unir el clasicismo de las piezas con la innovación del soporte.

Reutilización de las estructuras que se queden
Los técnicos del MARQ están dispuestos a aprovechar al máximo toda la infraestructura creada alrededor de este montaje, cuya inversión, incluida la muestra «Huellas griegas en la Contestania Ibérica» que se exhibe en la biblioteca del museo, ha sido de 1.800.000 euros. Así, según asegura Rafael Pérez, ya se está trabajando en la reutilización de las esctructuras que no viajarán con la exposición, si finalmente adquiere el British parte de ellas. Así, el montaje del vestíbulo, donde se puede ver un vídeo, quedará como está, igual que la estructura retroiluminada instalada en el pasillo que distribuye las salas, de manera que sirva para las muestras futuras cambiando los textos y las imágenes. Se quedarán también los sensores ambientales instalados en las salas. «Es una manera de ahorrar y de reutilizar la inversión que se ha realizado», afirma.