Martín Cagliani www.espaciociencia.com 24/04/2008

Arqueólogos griegos y estadounidenses descubren que la tumba que se pensaba que albergaba al padre de Alejandro Magno, es en realidad la de su medio hermano. Esto puede significar que algunos de los artefactos encontrados en la tumba, incluyendo un casco, un escudo y una corona de plata, podrían haber pertenecido originalmente al mismísimo Alejandro Magno. Esto lo creen porque el medio hermano de Alejandro se cree que reclamó toda la parafernalia tras la muerte del conquistador.

La tumba es una de las tres tumbas reales macedonias excavadas en 1977 por arqueólogos que trabajaban en la villa Vergina, al norte de Grecia. Allí los excavadores encontraron una banda de plata para usarse en la cabeza, un casco de hierro, y un escudo ceremonial, junto con una gran cantidad de armas y un objeto identificado como un cetro.

En aquel momento lo anunciaron como la tumba de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro que fue asesinado en 336 antes de Cristo. Pero análisis recientes que fueron realizados por Eugene N. Borza, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, demostró que los restos son mucho más recientes de lo que se pensaba.

Borza cree que es de la época de Alejandro, y que los restos arqueológicos son del mismo Alejandro, si bien no es su tumba. La tumba es una caja de piedra simple, que contiene los restos no identificados de un hombre adulto, una mujer joven y un niño recién nacido. La segunda tumba, abovedada y con dos cámaras, contiene los restos de una mujer joven y de un hombre maduro. La tercera, con dos cámaras abovedadas, contenía los restos humanos de un adolescente que se cree que sería un hombre. Las dos tumbas más grandes tienen ornamentos de oro, de plata, de marfil, así como vasos de cerámica y metal.

Borza se contactó con Olga Palagia, historiadora del arte de la Universidad de Atenas, para evaluar las cerámicas y pinturas de las tumbas. Al poco tiempo se dieron cuenta del hecho de que las tumbas 2 y 3 fueron hechas con un estilo de cielorraso curvado llamado bóvedas tipo barril. “La fecha más temprana para una bóbeda barril en Grecia data de fines del 320 antes de Cristo, casi una generación luego de la muerte de Filipo II”, dijo Borza.

Palagia también descubrió que las pinturas en el friso exterior de la tumba reflejan temas que eran más típicos de la época de Alejandro Magno que de la de su padre.

El cetro de dos metros encontrado en una de las tumbas es otra pista, dice Borza. “Tenemos muchas monedas acuñadas en vida de Alejandro, que lo muestran a él sosteniendo un cetro muy parecido”, agregó. Y como si fuere poco los vasos encontrados también tienen un peso que se condice con el sistema de medidas que instauró Alejandro durante su reinado.

Una vez determinado que la tumba no es de Filipo y que es una generación posterior a su muerte, entonces ya se puede realizar la pregunta de a quién pertenece.

En los textos antiguos se pudo encontrar un doble entierro, así que pudieron identificar que la tumba pertenece a Filipo III Arrideo y a su reina Eurídice. La tercera tumba creen que puede ser de Alejandro IV, el hijo de Alejandro Magno, que reinó junto con Arrideo hasta que fue asesinado cerca del 310 antes de Cristo, ya que coincide con la edad atribuida a los restos y es el único adolescente mecedonio de la familia real que se sepa que fue enterrado.

La tumba 1 si es antigua, así que esa podría ser la de Filipo II, ya que también tiene a una mujer, su esposa, y a un niño.

ARTÍCULO ORIGINAL: Sara Goudarzi, National Geographic News, April 23, 2008
http://news.nationalgeographic.com/news/2008/04/080423-alexander-great.html