Opinión

Artículos comprometidos, ideas expresadas libremente que pueden cosechar aplausos o levantar ampollas

La imagen del mito

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Daniel Capó www.diariodeibiza.es 13/12/2012

Persigue tus anhelos, aquello que te otorga una felicidad íntima» fue el lema que repetía a sus alumnos el especialista en mitología Joseph Campbell. Recuerdo haberlo leído con atención a principios de los noventa, cuando lo descubrí gracias una serie de entrevistas con Bill Moyers que emitió la televisión pública norteamericana.

Por aquel entonces me interesaba especialmente la mitología y Campbell, asesor –y gurú de George Lucas en su famosa saga ´La guerra de las galaxias´– pasaba por ser –junto al pensador rumano Mircea Eliade y al estructuralista francés Claude Lévi-Strauss– una de las autoridades máximas en el estudio de las religiones comparadas. En la biblioteca de la localidad donde yo veraneaba aquel año, encontré varios de sus libros; entre ellos, ´The power of Myth´, trascripción de la entrevista con Moyers, y también un ensayo que me fascinó de un modo especial: ´El héroe de las mil caras´, donde se analiza la estructura común a los diferentes relatos heroicos: la expulsión del hogar, la prueba que nos permite reconocer quiénes somos y, finalmente, la transformación definitiva, una vez superados los escollos del camino. En su sentido más profundo, el mito del héroe asocia el crecimiento personal con la necesidad de romper los límites de lo establecido y avanzar más allá de la zona de seguridad. La divisa campbelliana –«persigue tus anhelos»– supone aceptar el fracaso y asumir el riesgo de la felicidad como parte esencial de la vida.

Rostros para la eternidad

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Carlos García Gual www.elpais.com 05/12/2012

Si buscáramos una figura griega que contrastar, por su intrigante atractivo, con el rostro de la bella reina egipcia, yo propondría la del famoso auriga de Delfos, el atleta broncíneo que, erguido y tenso como una columna dórica, tiende en su única mano las riendas rotas de una cuadriga desaparecida. Como la seductora Nefertiti, también tiene un rostro dotado de rara serenidad; como si supieran ambos que su retrato iba a fijarse para la eternidad. También esta estatua griega fue un estupendo hallazgo de arqueólogos modernos. Lo encontraron sepultado por las rocas y escombros del antiguo terremoto que sumergiera hace muchos siglos el gran santuario de Apolo. El joven auriga resurgió a la luz quince años antes que el busto de la esposa del gran faraón hereje de Tell-el-Amarna. ¡Curiosa coincidencia en su resurrección!

Pero, aunque parecen igual de jóvenes, y lo son ya para siempre, la bellísima egipcia era mucho más antigua —unos novecientos años— que el apuesto atleta anónimo. Quien, probablemente , no está retratado con sus rasgos propios , sino que el escultor lo representó en imagen idealizada. Era tan sólo el experto cochero que un magnánimo príncipe siciliano envió a competir con cuadriga de veloces potros en las renombradas fiestas griegas de Delfos o de Olimpia. Conocemos su nombre: Polizelo, hermano del tirano de Siracusa que fue patrón del poeta Píndaro. El cochero tiene solemne actitud de héroe pindárico y pitagórico. Es perfecto: “un teorema de bronce” , según un crítico.

Mythos

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Emilio Lledó www.elpais.com 24/11/2012

Lo primero fue el habla. Una necesidad de sentir la compañía de los otros, de arrancarse de la originaria soledad, de emitir sonidos que la lenguafue articulando, modulando, convirtiendo en palabra. A esa voz, enriquecida a lo largo del tiempo, el “filósofo”, como llamaban a Aristóteles, dijo que era un soplo, un “aire semántico”. No sólo un grito. Ese aire decía cosas, señalaba los árboles, los mares, las estrellas, alumbraba ideas que, en principio, eran “lo que se ve” y en esas “visiones”, creaba comunidad, solidaridad, amistad. Surgía así un universo en el que los seres humanos comenzaron a sentirse y entenderse. Los primeros textos en los que encontramos el sustantivo mito, (mythos), por ejemplo en la Ilíada, significa “palabra”, “dicho”, “conversación”.

Ese aire semántico, ese soplo de la vida, del cuerpo, empezó a llenarse de deseos, de sueños, de sentimientos, y el mito, la voz que entonaba los hexámetros sonoros, se cargó de contenidos en los que se roturaba el mágico, misterioso, territorio de la imaginación. El aliento que se escapaba de los labios de los rapsodos cantaba ya las lágrimas de Aquiles, la constancia de Odiseo, el amor de Nausicaa, la tristeza de Antígona, Un enriquecimiento, pues, de esos largos orígenes en los que las palabras habían servido para comunicar a los que vivían a nuestro lado la inevitable, gozosa, penosa a veces, experiencia del cuerpo y su destino. La literatura, el lenguaje, que ya no indicaba sólo el mundo de las cosas que veíamos, iba, poco a poco sembrando, inventando los mitos. El aire semántico revestía las palabras de una luz tan intensa que podíamos descansar en ellas nuestras cabezas, y afirmar así todo lo que jamás podrían alcanzar nuestras manos, ni vislumbrar nuestra mirada.

Quo vadimus?

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Aurelio Bermejo Fernández 03/11/2012

Tras conocer el anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y ver cómo queda en él el Latín y el Griego y la Cultura Clásica, tengo que reconocer que lo que más me ha sorprendido e indignado ha sido la eliminación de esta última en el nuevo currículo, lo cual cabe atribuirlo a la falta de sensibilidad por la cultura, en general, de quien haya redactado dicho proyecto, y/o, lo que sería peor, al desprecio más absoluto por el riquísimo legado de la cultura clásica griega y latina, en concreto, a nuestra civilización occidental, cuyo conocimiento permite al individuo interpretar y opinar acertadamente sobre las numerosas referencias de la misma que encuentra, a cada paso, en el mundo que le rodea y experimentar el goce profundo que proporciona la posesión de un amplio bagaje cultural.

Cabría esperar, por lo mismo, que, en la nueva ley de Enseñanza, la Cultura Clásica se convirtiera en asignatura obligatoria en un curso, al menos, de la ESO, con 4 horas lectivas semanales, dada la amplitud y complejidad de la materia, para que los alumnos pudieran adquirir los conocimientos adecuados de la misma.

Educación recortable

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Pedro Olalla www.pedroolalla.com 31/11/2012

Aunque los gastos en educación no son en absoluto la causa de la "crisis", los recortes en educación sí son, inexorablemente, su más inmediata consecuencia. ¿Cómo se justifica esto? De ningún modo que pueda resultar aceptable. En el caso de Grecia, el presupuesto anual de educación no llega siquiera para pagar los intereses de un par de meses de la supuesta "deuda". Esto indica dos cosas; una: que, aunque se suprimiera por completo el presupuesto de educación, poco podría hacerse frente al pago; y dos: que el origen de esa abultada "deuda" no podrá nunca ser atribuido a los excesos en el presupuesto de educación. Sin embargo –tanto en Grecia como en España–, si hay que recortar, se recorta por educación; y si se recorta por educación, se empieza siempre por las humanidades.

Descartada la rentabilidad económica de esta medida, sólo queda pensar en la rentabilidad estratégica. Esa sí que está clara. En el actual plan de privatización de la riqueza nacional, de desmantelamiento del estado social y de debilitamiento progresivo del proyecto de la democracia, la educación de calidad sobra por completo. Basta con unos rudimentos de índole instrumental que permitan guardar las apariencias. Toda educación orientada al desarrollo integral de la persona y al potenciamiento de sus cualidades discursivas y críticas va en contra de los intereses dominantes. Por eso, sobra educación, y sobran especialmente las humanidades.

Desánimo versus mundo Grecolatino

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Pepe Luque | Morón de la Frontera (Sevilla) 15/10/2012

Quisiera empezar diciendo que no soy un inconsciente y sé que vivimos, y vamos a seguir viviendo por desgracia, duros (durísimos) momentos en el campo de la economía y que van a seguir haciendo saltar por los aires tantos y tantos logros por los que hemos estado luchando desde hace tiempo (enseñanza incluida). Tengo claro quién o quiénes se van a beneficiar de ello, pero no vengo aquí para eso.

Soy consciente también de que los profesores de Griego y Latín -Latín y Griego- estamos acostumbrados a trabajar desde hace tiempo en difíciles condiciones en nuestros Centros, y en muchas ocasiones nadando solos contra corriente. Por lo tanto no tememos los retos.

Griego y Latín: ¿por qué?

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Esteban Bérchez Castaño SEEC Valencia y Castellón 27/09/2012

El estudio del latín y del griego se ha justificado muchas veces por su probada capacidad para facilitar el aprendizaje de otras lenguas y porque el latín y el griego siguen de alguna forma vivos aún en nuestra lengua, de manera que conocerlos es conocer mejor y más profundamente nuestras propias lenguas.

En efecto, más de la mitad del vocabulario de, por ejemplo, el inglés —por no citar las lenguas romances— proviene del latín y del griego, y muchas categorías gramaticales —como el género neutro, los casos o el genitivo sajón— son más comprensibles si se tiene conocimiento de las lenguas clásicas por antonomasia. Entendemos mejor nuestras propias lenguas europeas si hemos aprendido que los sufijos –itis (renitis) y –algia (cefalalgia) designan inflamación y dolor respectivamente, que “recordar” significa literalmente “volver al corazón”, que “cosmético” es lo que se usa para poner orden en la cara (del griego kósmos, que significa, en una de sus acepciones, “orden”) o que “educar” significa “sacar adelante”. Asimismo, todo aquel que busca trabajo entrega su curriculum vitae; en las series policíacas se habla del rigor mortis del cadáver y del modus operandi del asesino; cuando uno quiere relajarse, acude al SPA, que no es otra cosa que “Salud Por medio del Agua” (salus per aquam); y es muy frecuente oír que un futbolista ha marcado un gol in extremis. Sin duda alguna, estos serían ya argumentos de peso para considerar cuando menos útil estudiar griego y latín. No obstante, me atrevería a decir que no son en absoluto las ventajas más importantes, pues son argumentos que supeditan el estudio de estas lenguas a otros fines y no destacan su valor por sí mismas.

Ese sabe latín

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Arístides Mínguez www.lacolumnata.es 21/09/2012

Soy arpía sólo a jornada parcial. El resto de mi tiempo lo dedico a intentar enseñar Latín desde hace veintidós otoños. Cada comienzo de curso, alguno de mis alumnos más revenidos me importuna con la consabida pregunta: “Profesor, ¿para qué sirve el latín, si ya no se habla en ninguna parte?”

Otrora, cuando tenía más de cabrito, solía frenarlos respondiéndoles que para que cenutrios como él me hicieran preguntas tan cenutrias. Hoy, que he dejado atrás ya el diminutivo, me limito a ladrar al impertinente. No obstante, me resulta cuando menos paradójico que se diga de uno que es muy vivo y perspicaz: “Ese sabe latín”.

Ménis

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Arístides Mínguez www.lacolumnata.es 03/08/2012

“Ménin áeide, zeá”. Así comienza el primer monumento literario de la cultura occidental: La Ilíada. “La cólera canta, diosa”. ‘Ménis’, la cólera, que subyuga a Aquiles al rebelarse ante un abuso de autoridad por parte de su señor, el rey de reyes, Agamenón. La ira ante la iniquidad del autócrata, que acarrea pesares innúmeros a los griegos y envía al Hades a magnos héroes. Homero, siempre Homero. Olvidado, cuando no desconocido; menospreciado por los que temen los versos de un pobre ciego. Sus palabras pueden aguijonear las almas de los que aún las tienen despiertas. Versos que han construido imperios, espoleado conciencias, clamado contra las injusticias y dado voz a los hombres frente a las arbitrariedades de dioses y señores.

Latine loqueris?

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Luis Alberto Carrión Martín www.revistaatlantida.com 18/07/2012

Salutem dico:

Hablamos en latín todos los días porque el castellano semilingua latina est. Todos somos medio latinos, medio "Cicerones" cuando hablamos en público, medio "Plautos" cuando nos reímos, medio "Sénecas" cuando reflexionamos, medio "Catulos" cuando nos enamoramos. Palabras con sentido, color en la boca y dulzura en el oído. Las lenguas son eso. Amor y odio. Amor por algo lejano, distante, enigmático; odio por algo ignoto, ¿descabellado?

Latín que está oxidado. Latín de ite missa est, latín que recuerda a rosario y misa rezada para aplacar nuestras miserias. Per saecula saeculorum para todo nuestro humilde saber y no se quede en eso, en siglos, sino en corazones llenos de conversaciones amenas y afables al socaire de la lengua de Escipión. Todo es memoria, todo es reminiscencia de nuestra voluntad de aprender, sapere aude, ¡atrévete a saber! No hay nada imposible para nuestro espíritu. Quid lingua latina est? ¿Es el recuerdo de la lengua primorosa de Virgilio? ¿Latín es un puñado de aforismos vacuos, pedantes entre tertulias, rimbombantes en ejemplos, atávicos en la épica del discurso?

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