Opinión

Artículos comprometidos, ideas expresadas libremente que pueden cosechar aplausos o levantar ampollas

El territorio de las humanidades

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Arturo Leyte www.elpais.com 05/01/2012

Hay que reivindicar el estudio de la cultura humana, el cultivo de lenguas, textos y objetos que nos precedieron. No con un fin arqueológico, sino con el de constituir un modelo democrático de ciudadanía.

Habría que preguntarse en primer lugar si en la actualidad existe tal territorio. También, si debería existir y, en ese caso, cómo. El término "humanidades" se ha vuelto tan difuso que su mención evoca algo debilitado, pasado y decorativo; un ornamento mayor, no siempre lucido, de una cultura decididamente técnica. El estado de cosas empeora, además, cuando regularmente aparecen sus defensores: de ellos casi siempre cabe esperar un lamento por su decadencia, sin reparar en la propia responsabilidad contraída en su degradación.

Perder lo que nunca fue nuestro

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Félix de Azúa www.elpais.com 03/01/2012

La nueva traducción de 'El Archipiélago', una de las cumbres del autor alemán, sirve de telón de fondo para esta reflexión en torno a la problemática (¿hipócrita?) relación entre Occidente y el ideal eterno de la vieja Hélade.

La alarma comenzó a entrar en mi adormecida conciencia aquel año, cuando, de visita por el British Museum, observé que la zona de los griegos donde duermen los mármoles de Elgin, posiblemente la obra de arte suprema de la humanidad, estaba desierta. No era fiesta, ni nevaba, ni había partido del Manchester, no se había muerto nadie de la familia real, era un día vulgar. Y lo que es peor, las salas dedicadas a Egipto estaban llenas a rebosar. Cientos de visitantes huroneaban por entre los Isis y los Osiris y los Ibis como en una feria masónica. De vez en cuando se oían gozosas carcajadas de adolescentes.

Me dije entonces que seguramente aquello era debido a que los egipcios habían ganado el mercado audiovisual gracias a las películas de momias, alguna de las cuales me había parecido excelente, con mucho efecto virtual y desiertos enteros que se transformaban en colosos ululantes o en plagas de escorpiones, indistintamente. También habían ganado el mercado gore porque un cadáver podrido, con jirones de lana colgando entre sus miembros deshechos, siempre produce una impresión mayor que el dios Hermes con sus alitas en los tobillos.

Entre Demócrito de Abdera y Peter Higgs

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Javier López Facal www.elpais.com 14/12/2011

Les confieso que siempre me ha inquietado un poco la rotundidad con la que Demócrito de Abdera dejó escrito aquello de que “los principios de todo son los átomos y el vacío; lo demás son meras opiniones”. A pesar de las precisiones, contextualizaciones y cautelas con las que interpretemos esa frase, y a pesar de que es una obviedad que en la época de aquel longevo y risueño filósofo (460-370 a. C.) no era ni remotamente posible concebir los tamaños de las partículas subatómicas tal como hoy las conocemos, la analogía con hipótesis como la de Higgs resulta casi irresistible.

Tampoco es fácil, por citar otro ejemplo, dejar de asociar aquello de san Agustín de que non in tempore sed cum tempore incepit creatio (“no en el tiempo, sino con el tiempo comenzó la creación”) con la teoría del big bang que, por cierto, García Márquez proponía traducir al español como “el gran pum”.

Volver a los clásicos

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Víctor Manteca Valdelande www.laopinioncoruna.es 01/12/2011

Cuando decimos que algo es clásico queremos expresar algo relacionado con valores modélicos y evocadores; pero además, hace tiempo que esta palabra se emplea para designar las manifestaciones de arte y literatura de la antigüedad grecolatina así como las diversas formas de cultura que en ella se han ido inspirando, por oposición a otras más modernas como el Romanticismo; sin embargo la palabra clásico tiene una historia más antigua que resulta curiosa y reveladora.

El mérito de los clásicos más apreciado de los griegos fue, sin duda, la originalidad, pues, no en vano, fueron ellos quienes idearon los géneros literarios: los metros de poesía, la estructura y estilo de la prosa, así como las figuras de pensamiento y expresión; formulando, en cada caso, teorías y definiciones adecuadas. El papel de los romanos fue completar esta primera fase incorporando contenidos y formas a la cultura helénica, recreándola y dotándola de una dimensión más extensa, demostrando que aquellos cánones griegos podían cobrar vigencia en diversos ámbitos de cultura y tener, en consecuencia, carácter permanente y universal.

Goethe y la deuda griega: Weimar 1803-2011

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Antonio Marí www.lavanguardia.com 30/11/2011

Goethe fue de los primeros en reconocer a Grecia como modelo para una Alemania utópica. Los alemanes no buscan la imitación de esculturas y templos griegos, sino el espíritu que los hizo posibles | La asimilación griega incidió de forma decisiva en todos los aspectos de la nación germana | En 1953, veintidós países, Grecia incluida, perdonaron la mitad de una deuda insostenible para Alemania. La presión a Grecia es hoy una renuncia a los valores helénicos que hicieron de Alemania un país moderno.

Grecia aparece últimamente como responsable de los males de Europa, y el dedo acusador se levanta a menudo desde Alemania. Pero Europa y la moderna Alemania se forjaron sobre los valores helénicos. ¡Quién sabe si Goethe no pediría hoy el perdón de la deuda griega, como los griegos perdonaron, tras la guerra, la deuda alemana!

La otra deuda griega

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www.eldiariomontanes.es 25/11/2011

La herencia helena es imprescindible para el desarrollo de la cultura y el arte occidental en la representación religiosa, mitológica y paisajística.

Después correr parte del trayecto a pie, Constantin Brancusi llegó a París desde su Rumanía natal en 1904. Consiguió entrar como aprendiz en el taller del todopoderoso Rodin y lo abandonó al cabo de un mes aduciendo un motivo que conocía bien gracias a su origen campesino: «Nada crece a la sombra de un árbol grande». Poco más tarde, empezó a trabajar en su propia versión de 'El beso'. El resultado, a pesar de tener el mismo tema y título que una de las piezas más conocidas de Rodin, difiere hasta la contradicción en todo lo demás.

Colgar el hierro

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Javier Gomá Lanzón www.elpais.com 21/11/2011

Hace unos tres siglos que los países occidentales instituyeron el Estado de Derecho. Tras un doloroso aprendizaje, hoy amamos la paz y aborrecemos la guerra.

Quienes sabemos anunciaron hace un mes el cese definitivo de la violencia. Ahora bien, los países occidentales declararon ese mismo cese con carácter general hace unos tres siglos, cuando, a partir de la Ilustración, instituyeron el Estado de derecho. Tras un doloroso proceso de aprendizaje colectivo, hoy amamos la paz y aborrecemos la violencia. Como estos sentimientos están hoy muy generalizados, podríamos caer en la tentación de pensar que son evidentes por sí mismos. Lo contrario es lo cierto: a lo largo de la historia ha habido una solidaridad natural entre violencia y virtud.

Nosotros, los romanos

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Francisco Bejarano www.diariodejerez.es 12/11/2011

Las naciones históricas tienden a expandirse y las de invención reciente y puramente políticas a encerrarse. Las primeras se expanden por un proceso lento, pactos tácitos y adopciones de conveniencia, progreso inevitable por inercia histórica. El mejor ejemplo lo tenemos los españoles: por más nacionalismos y moda morisca con los que se quiera nublar el escudo de nuestro linaje, somos romanos y somos griegos antiguos, no de los de ahora, porque Roma fue un helenismo.

No hay que esforzarse mucho: hablamos latín, evolucionado pero latín, somos cristianos de fe o de cultura, o de ambas, una extraña religión oriental romanizada, y tenemos un sistema de pensamiento creado milagrosamente por los griegos clásicos que desembocó en el pensamiento científico, que es la Modernidad, un concepto que tampoco se enseña en los colegios. Los hispanos gobernados por la minoría visigoda se daban a sí mismos el nombre de romanos y no añoraban las chinches de los castros. La influencia goda, que la tenemos, fue para bien, pues no en balde los godos llegaron muy romanizados. La Historia es de derechas.

La mala hora de las humanidades

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Javier Rodríguez Marcos | Madrid www.elpais.com 08/11/2011

Jordi Llovet firma un apasionado alegato contra la mano dura neoliberal en materia académica. El autor lamenta el papel cada vez más residual de los intelectuales.

Hay sabios que llevan dentro un niño. Jordi Llovet es uno de ellos. Barcelonés de 1947, catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona hasta que se prejubiló hace tres años, traductor al catalán de autores como Rilke, Byron o Baudelaire y responsable de las obras completas de Franz Kafka en castellano para el Círculo de Lectores, Llovet se pensó mucho cómo responder a la reclamación de un grupo de alumnos de Estética que, "abanderados de la lógica formal" y "hartos" de elucubraciones idealistas, le reclamaban una definición "como es debido" de belleza. Una semana después, el profesor Llovet escribió en la pizarra: "Definición formal y definitiva de belleza, a todos los efectos, de acuerdo con los parámetros más sólidos y científicos que uno pueda figurarse". Sin mediar palabra, abrió la cartera y sacó una paloma blanquísima que echó a volar por el aula. Las clases fueron un éxito hasta el final del curso.

¿El Partenón, en venta? Nein, danke!

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María Antonia Sánchez-Vallejo http://blogs.elpais.com/ruinas-griegas 04/11/2011

Grecia es el alumno díscolo de la UE, pero su crisis no se explica únicamente mediante gráficas con perfil de precipicio o estadísticas de infarto. La actual es también una crisis social, cultural y política; está en juego su modelo de anclaje en Europa, pero también el reto de conservar su idiosincrasia en un mundo global.

Hace unas semanas, Anzula, recepcionista de un pequeño hotel en la isla de Mitilene (noreste del Egeo), relataba con mucha guasa y algo de coraje una anécdota ocurrida a finales de junio, cuando Grecia aprobó in extremis el segundo plan de ajuste. “Estábamos una compañera y yo en el mostrador, riéndonos a carcajada limpia por no sé qué. Se acercó una pareja de turistas alemanes y él, muy serio, nos soltó: ‘Parece mentira que aún tengan ganas de reírse. Su país está al borde del abismo, y ustedes aquí, de broma. ¿Cómo es posible?”. Respuesta: “Pero oiga, ¿qué quiere? ¿Que nos cortemos las venas? ¿Que nos tumbemos a esperar la muerte?”.

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