Opinión

Artículos comprometidos, ideas expresadas libremente que pueden cosechar aplausos o levantar ampollas

Ciencia con Cultura clásica

Archivado en: 

Antonio Penadés Chust 

Es necesario promover un pacto de Estado que establezca que las decisiones relativas a la Educación dependerán de profesores y pedagogos. No de políticos.

La politización de la sociedad y las agresiones al saber humanista siguen avanzando de la mano, y así, los continuos planes de enseñanza arrinconan cada vez más las disciplinas que contribuyen a la amplitud de miras y al criterio propio: la Filosofía, herramienta idónea para que los jóvenes se planteen las cosas; la Historia, imprescindible para, como advierte Heródoto, atemperar el efecto pernicioso de los ciclos; la Literatura, que fomenta la curiosidad y el hábito lector, fuente de conocimientos ilimitados; el Griego y el Latín, que nos adentran en las raíces del idioma; la Historia del arte, que ilumina la sensibilidad y el intelecto; la Ética, tan necesaria para la convivencia; el Teatro y sus incursiones en la condición humana; y la Cultura clásica, que explica el origen de nuestra civilización y sus instituciones.

La niña que ama a Aquiles

Archivado en: 

Arturo Pérez-Reverte XL semanal 5/05/2019

La historia de hoy es una historia de resistencia y de gloria. Una historia de gente que no se rinde. De padres y niños dispuestos a vender cara su piel. Y no se trata de buscar en el pasado: ocurrió hace sólo unos días en un colegio argentino; pero si imaginan ustedes otro lugar, personajes y asunto, podría ocurrir en cualquier sitio. Especialmente –y por eso me detengo en ello– también en España. En estos tiempos grises en que cualquier independencia intelectual es aplastada desde la escuela, cuando lo que se busca es igualar a todos los críos en la mediocridad penalizando la brillantez y la inteligencia, la de la niña que ama a Aquiles me parece una historia ejemplar. Me enteré de ella hace poco, por casualidad, y busqué ponerme en contacto con el padre. Lo conseguí ayer mismo. Y como me lo contó, lo cuento.

Tiene casi cinco años y la llamaremos Helena. Con hache. Sus padres son muy aficionados a la historia antigua de Grecia, y la niña ha crecido familiarizada con los mitos clásicos. Por supuesto, se trata de una criatura normal: juega con otros niños, ve dibujos animados en la tele y cosas así. Lo que pasa es que, además, sus padres le leen cuentos mitológicos y homéricos antes de dormir, ve fotos de paisajes helénicos, conoce palabras del griego antiguo y los nombres de los dioses del Olimpo, y está familiarizada con los héroes de la guerra de Troya, Teseo y el Minotauro, los trabajos de Hércules, Ulises, los Argonautas y todo el formidable repertorio, fascinante para un niño, que ofrece la cultura clásica. Por otra parte, Helena tiene unos padres responsables que cuando le cuentan esas historias procuran suavizarlas, volviéndolas adecuadas para una niña de su edad. Y en esos días de fiesta en que los críos se disfrazan, he visto fotos suyas orgullosamente vestida de hoplita griego, con casco, escudo y lanza fabricados con cartón y papel dorado.

Santiago Beruete: “Sócrates, Platón y Aristóteles se drogaban. Dijeron cosas muy sensatas y auténticas memeces”

Archivado en: 

 

Anatxu Zabalbeascoa www.elpais.com 14/04/2019 

Es antropólogo y filósofo, pero ante todo profesor. Un divulgador cuyos estudios sobre las conexiones entre la utopía y los estilos en jardinería le han llevado a esbozar una original teoría en torno a la búsqueda de la felicidad. Su objeto de estudio más reciente es la paradójica relación que mantenemos con la naturaleza, a la que encumbramos y destrozamos sin medida. Provocar la curiosidad es su leitmotiv.

El antropólogo y filósofo Santiago Beruete (Pamplona, 58 años) lleva años enseñando a pensar a adolescentes en un instituto de Ibiza. También escribe libros difícilmente clasificables que relacionan la filosofía y los jardines (Jardinosofía) o reflejan la paradoja de idolatrar y destrozar la naturaleza que caracteriza a nuestra sociedad (Verdolatría), ambos en Turner. En esta entrevista, realizada en Madrid, explica cuánto ha aprendido de las contradicciones de la naturaleza: “No podemos crecer sin cortar las raíces. Una persona debe permanecer hasta cierto punto inadaptada para mantenerse sana: escudarse en el grupo para no hacerse cargo de uno mismo es la peor traición que uno puede cometer contra sí mismo”.

Las lenguas clásicas

Archivado en: 

Manuel Peñalver www.diariodealmeria.es 06/04/2019

La redacción de un documento para la defensa de las lenguas clásicas debe constituir una prioridad. Hora es de que una reclamación tan justa obtenga resultados positivos.

La cuestión didáctica y científica relacionada con el estudio de esta área de conocimiento debe ocupar un papel relevante en la reflexión de todas aquellas personas que nos dedicamos a la docencia. Y ello es así porque el panorama actual es desazonador. No hace falta más que ver los planes de estudios de la ESO y del Bachillerato para confirmar este hecho. El Griego y el Latín, como asignaturas, tienen una presencia cada vez más reducida, cuando, dada su importancia para la formación integral de los alumnos, debería ser al contrario. Estudiar estas lenguas constituye un privilegio. Las consecuencias educativas no pueden ser más provechosas en muy diversos ámbitos: el propiamente cultural, el filológico (en sus vertientes lingüística y literaria), el historiográfico, el sociológico, el científico. Y, por supuesto, el político y el jurídico.

El griego antiguo, un tesoro único

Archivado en: 

Manuel González Suárez | Oviedo www.mas.lne.es 03/01/2019

Como cada año, la fundación Fundéu (Fundación del Español Urgente) publica lo que se conoce como "palabra del año", es decir, la palabra que, por su trascendencia en los medios de comunicación, su amplio uso, y por su carga semántica, esta fundación considera que merece ocupar el primer puesto entre diversos términos candidatos.

Las palabras que se han seleccionado en los últimos años proceden del inglés, como selfi (año 2014) o escrache (año 2013), si bien esta última, que proviene del inglés scratch ("garabatear", "escarbar", etc.), es una palabra documentada en otras muchas lenguas indoeuropeas (está emparentada con la raíz de términos como gráfico o grafía).

Griego y latín

Archivado en: 

Josep Maria Fonalleras 21/11/2018 www.elperiodico.com

Un poeta declaró que, si fuera por él, impondría el latín y el griego a todos los estudiantes universitarios. El verbo 'imponer' tiene mala prensa y por eso hubo algunos que clamaron al cielo, cuando era evidente que el poeta no tenía (ni tendrá nunca) poder para imponer nada. Es decir, su proclama tenía que leerse como un grito de alerta necesario y pertinente ante la progresiva falta de referentes clásicos, no solo entre los alumnos de disciplinas científicas, sino también entre los estudiantes de humanidades.

El problema es que, si tal cosa se planteara en los programas universitarios, quizá ya llegaríamos tarde. De hecho, ya llegamos tarde en todo el resto del sistema educativo, donde no solo no se percibe el griego y el latín como fundamentos, sino que ni siquiera figuran como paisajes decorativos del edificio.

La crisis del Humanismo y sus consecuencias en la sociedad (B. Souvirón IV)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 01/10/2018

Lo decía en los artículos anteriores, en España todo estudio humanístico, en el sentido literal, ha sido claramente excluido de las líneas maestras del sistema educativo. Desde hace años, el cinismo de los políticos que nos dirigen parece haberse hecho más ladino, si cabe, en asuntos de educación. Siempre, los responsables del PSOE o del PP se han llenado la boca con frases hechas del tipo “invertir en educación es invertir en el futuro”, “la inversión en educación aumenta cada año”, “los jóvenes son el futuro”, etc.

 Frases huecas que contrastan con la realidad: en mis más de treinta años como profesor no he visto más que un deterioro sistemático del sistema educativo. Un deterioro de la calidad, medida en términos “humanos”, no en términos estadísticos. Ese deterioro puede analizarse, pues está basado en la misma ideología que ha desplazado sistemáticamente la concepción humanística de la educación para sustituirla por otra, basada en algo que en los artículos anteriores llamé “las nuevas humanidades”, atentas, sobre todo, a la estadística, pero también a las cifras y a las comparaciones absolutas más que a la calidad y la excelencia. 

Las leyes educativas en nuestro país (B. Souvirón III)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 23/09/2018

Soy profesor desde el año 1978. Durante mi vida he conocido tres planes de estudio. El primero de ellos, conocido como Plan de Estudios de 1957, es el que cursé como estudiante. Establecía unos estudios de bachillerato que duraban seis cursos, divididos en dos etapas, bachillerato elemental y bachillerato superior, a cuyo término (en cuarto y sexto curso) había que hacer dos exámenes de reválida. El ciclo de la que entonces se llamaba enseñanza media terminaba con el llamado curso Preuniversitario. 

Cuando un alumno de este Plan entraba en la Universidad, había realizado dos exámenes de reválida y otro más de acceso a los estudios universitarios (las famosas Pruebas de Madurez del Preuniversitario), después de haber cursado un bachillerato que se extendía a lo largo de siete cursos.

La conjura de los necios (B. Souvirón II)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 15/09/2018

La desaparición de los estudios de humanidades, entendidos como la clase de estudios que hacen libres a los hombres, ha sido el primer paso en el que se ha cimentado, a mi juicio, la situación en la que nos encontramos hoy. El ingenuo optimismo con el que algunas de las nuevas humanidades (la psicología y la pedagogía, especialmente) han afrontado los procesos educativos, han convertido las escuelas y los institutos en auténticas guarderías de adolescentes, donde los objetivos relacionados con el conocimiento, el rigor, el esfuerzo y el deseo de progresar han pasado a un segundo plano. Los alumnos de ESO pueden promocionar de curso casi a discreción, acumular asignaturas suspensas, desconocer los más elementales mecanismos de su propia lengua y despreciar el conocimiento como algo propio de seres extraños, de individuos raros que anteponen la responsabilidad y el estudio a la diversión.

De otra parte, los estudios de sociología y economía, alejados del concepto fundamental de la filantropía, es decir, del “amor por el ser humano” y de los “sentimientos humanitarios” han hecho florecer a expertos en estadísticas, a adivinos que pronostican un futuro basado en las cifras de sus encuestas, y, sobre todo, a un tipo emergente y triunfante de economista que puede soportar sin pestañear el drama de millones de parados pero que, en cambio, se aterroriza o se escandaliza ante un aumento de medio punto en la previsión de déficit. 

Fecundidad y utilidad de las humanidades

Archivado en: 

Adela Cortina 23/09/2018 www.elpais.com

Las Humanidades proporcionan beneficio económico y diseñan marcos de sentido que permiten a las sociedades comprenderse a sí mismas y orientar cambios hacia un auténtico progreso.

El escaso aprecio por las Humanidades que suelen mostrar quienes diseñan planes de estudios y financian proyectos de investigación tiene su origen sobre todo en la convicción de que no ayudan a incrementar el PIB de los países, no resultan rentables, a diferencia de las ciencias y las tecnologías, que son fuente de innovación y riqueza. Fomentar la investigación y la docencia en estos campos sería, pues, prometedor, y relegar las Humanidades, dada su inutilidad, una buena medida.

Páginas

Suscribirse a RSS - Opinión