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Artículos comprometidos, ideas expresadas libremente que pueden cosechar aplausos o levantar ampollas

Santiago Beruete: “Sócrates, Platón y Aristóteles se drogaban. Dijeron cosas muy sensatas y auténticas memeces”

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Anatxu Zabalbeascoa www.elpais.com 14/04/2019 

Es antropólogo y filósofo, pero ante todo profesor. Un divulgador cuyos estudios sobre las conexiones entre la utopía y los estilos en jardinería le han llevado a esbozar una original teoría en torno a la búsqueda de la felicidad. Su objeto de estudio más reciente es la paradójica relación que mantenemos con la naturaleza, a la que encumbramos y destrozamos sin medida. Provocar la curiosidad es su leitmotiv.

El antropólogo y filósofo Santiago Beruete (Pamplona, 58 años) lleva años enseñando a pensar a adolescentes en un instituto de Ibiza. También escribe libros difícilmente clasificables que relacionan la filosofía y los jardines (Jardinosofía) o reflejan la paradoja de idolatrar y destrozar la naturaleza que caracteriza a nuestra sociedad (Verdolatría), ambos en Turner. En esta entrevista, realizada en Madrid, explica cuánto ha aprendido de las contradicciones de la naturaleza: “No podemos crecer sin cortar las raíces. Una persona debe permanecer hasta cierto punto inadaptada para mantenerse sana: escudarse en el grupo para no hacerse cargo de uno mismo es la peor traición que uno puede cometer contra sí mismo”.

Las lenguas clásicas

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Manuel Peñalver www.diariodealmeria.es 06/04/2019

La redacción de un documento para la defensa de las lenguas clásicas debe constituir una prioridad. Hora es de que una reclamación tan justa obtenga resultados positivos.

La cuestión didáctica y científica relacionada con el estudio de esta área de conocimiento debe ocupar un papel relevante en la reflexión de todas aquellas personas que nos dedicamos a la docencia. Y ello es así porque el panorama actual es desazonador. No hace falta más que ver los planes de estudios de la ESO y del Bachillerato para confirmar este hecho. El Griego y el Latín, como asignaturas, tienen una presencia cada vez más reducida, cuando, dada su importancia para la formación integral de los alumnos, debería ser al contrario. Estudiar estas lenguas constituye un privilegio. Las consecuencias educativas no pueden ser más provechosas en muy diversos ámbitos: el propiamente cultural, el filológico (en sus vertientes lingüística y literaria), el historiográfico, el sociológico, el científico. Y, por supuesto, el político y el jurídico.

El griego antiguo, un tesoro único

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Manuel González Suárez | Oviedo www.mas.lne.es 03/01/2019

Como cada año, la fundación Fundéu (Fundación del Español Urgente) publica lo que se conoce como "palabra del año", es decir, la palabra que, por su trascendencia en los medios de comunicación, su amplio uso, y por su carga semántica, esta fundación considera que merece ocupar el primer puesto entre diversos términos candidatos.

Las palabras que se han seleccionado en los últimos años proceden del inglés, como selfi (año 2014) o escrache (año 2013), si bien esta última, que proviene del inglés scratch ("garabatear", "escarbar", etc.), es una palabra documentada en otras muchas lenguas indoeuropeas (está emparentada con la raíz de términos como gráfico o grafía).

Griego y latín

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Josep Maria Fonalleras 21/11/2018 www.elperiodico.com

Un poeta declaró que, si fuera por él, impondría el latín y el griego a todos los estudiantes universitarios. El verbo 'imponer' tiene mala prensa y por eso hubo algunos que clamaron al cielo, cuando era evidente que el poeta no tenía (ni tendrá nunca) poder para imponer nada. Es decir, su proclama tenía que leerse como un grito de alerta necesario y pertinente ante la progresiva falta de referentes clásicos, no solo entre los alumnos de disciplinas científicas, sino también entre los estudiantes de humanidades.

El problema es que, si tal cosa se planteara en los programas universitarios, quizá ya llegaríamos tarde. De hecho, ya llegamos tarde en todo el resto del sistema educativo, donde no solo no se percibe el griego y el latín como fundamentos, sino que ni siquiera figuran como paisajes decorativos del edificio.

La crisis del Humanismo y sus consecuencias en la sociedad (B. Souvirón IV)

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Bernardo Souvirón 01/10/2018

Lo decía en los artículos anteriores, en España todo estudio humanístico, en el sentido literal, ha sido claramente excluido de las líneas maestras del sistema educativo. Desde hace años, el cinismo de los políticos que nos dirigen parece haberse hecho más ladino, si cabe, en asuntos de educación. Siempre, los responsables del PSOE o del PP se han llenado la boca con frases hechas del tipo “invertir en educación es invertir en el futuro”, “la inversión en educación aumenta cada año”, “los jóvenes son el futuro”, etc.

 Frases huecas que contrastan con la realidad: en mis más de treinta años como profesor no he visto más que un deterioro sistemático del sistema educativo. Un deterioro de la calidad, medida en términos “humanos”, no en términos estadísticos. Ese deterioro puede analizarse, pues está basado en la misma ideología que ha desplazado sistemáticamente la concepción humanística de la educación para sustituirla por otra, basada en algo que en los artículos anteriores llamé “las nuevas humanidades”, atentas, sobre todo, a la estadística, pero también a las cifras y a las comparaciones absolutas más que a la calidad y la excelencia. 

Las leyes educativas en nuestro país (B. Souvirón III)

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Bernardo Souvirón 23/09/2018

Soy profesor desde el año 1978. Durante mi vida he conocido tres planes de estudio. El primero de ellos, conocido como Plan de Estudios de 1957, es el que cursé como estudiante. Establecía unos estudios de bachillerato que duraban seis cursos, divididos en dos etapas, bachillerato elemental y bachillerato superior, a cuyo término (en cuarto y sexto curso) había que hacer dos exámenes de reválida. El ciclo de la que entonces se llamaba enseñanza media terminaba con el llamado curso Preuniversitario. 

Cuando un alumno de este Plan entraba en la Universidad, había realizado dos exámenes de reválida y otro más de acceso a los estudios universitarios (las famosas Pruebas de Madurez del Preuniversitario), después de haber cursado un bachillerato que se extendía a lo largo de siete cursos.

La conjura de los necios (B. Souvirón II)

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Bernardo Souvirón 15/09/2018

La desaparición de los estudios de humanidades, entendidos como la clase de estudios que hacen libres a los hombres, ha sido el primer paso en el que se ha cimentado, a mi juicio, la situación en la que nos encontramos hoy. El ingenuo optimismo con el que algunas de las nuevas humanidades (la psicología y la pedagogía, especialmente) han afrontado los procesos educativos, han convertido las escuelas y los institutos en auténticas guarderías de adolescentes, donde los objetivos relacionados con el conocimiento, el rigor, el esfuerzo y el deseo de progresar han pasado a un segundo plano. Los alumnos de ESO pueden promocionar de curso casi a discreción, acumular asignaturas suspensas, desconocer los más elementales mecanismos de su propia lengua y despreciar el conocimiento como algo propio de seres extraños, de individuos raros que anteponen la responsabilidad y el estudio a la diversión.

De otra parte, los estudios de sociología y economía, alejados del concepto fundamental de la filantropía, es decir, del “amor por el ser humano” y de los “sentimientos humanitarios” han hecho florecer a expertos en estadísticas, a adivinos que pronostican un futuro basado en las cifras de sus encuestas, y, sobre todo, a un tipo emergente y triunfante de economista que puede soportar sin pestañear el drama de millones de parados pero que, en cambio, se aterroriza o se escandaliza ante un aumento de medio punto en la previsión de déficit. 

Fecundidad y utilidad de las humanidades

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Adela Cortina 23/09/2018 www.elpais.com

Las Humanidades proporcionan beneficio económico y diseñan marcos de sentido que permiten a las sociedades comprenderse a sí mismas y orientar cambios hacia un auténtico progreso.

El escaso aprecio por las Humanidades que suelen mostrar quienes diseñan planes de estudios y financian proyectos de investigación tiene su origen sobre todo en la convicción de que no ayudan a incrementar el PIB de los países, no resultan rentables, a diferencia de las ciencias y las tecnologías, que son fuente de innovación y riqueza. Fomentar la investigación y la docencia en estos campos sería, pues, prometedor, y relegar las Humanidades, dada su inutilidad, una buena medida.

Por una escuela con clásicos

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J. Carlos Iglesias Zoido www.hoy.es 15/09/2018

Me pregunto si nuestra sociedad solo se dará cuenta de aquello que estos estudios aportaban (conceptos básicos de la ética, la filosofía, la política o el arte) cuando la pérdida de lo que antes disfrutábamos sin apreciarlo sea ya irreparable.

En estos últimos días la prensa nos ha mostrado con todo lujo de detalles el resultado de un desastre: la destrucción del Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro, el más antiguo del país sudamericano. El fuego ha devorado un conjunto de tesoros culturales de incalculable valor. Entre esos miles de objetos artísticos únicos e insustituibles, que se han perdido para siempre, se da la amarga ironía de que ha sido definitivamente destruido un fresco pompeyano tras haber sobrevivido a la terrible erupción del Vesubio del año 79 d.C. Una hermosa pintura que, por los azares del destino, había acabado expuesta en Río para disfrute de los visitantes de este museo. Lo que la nube piroplástica del volcán napolitano no consiguió destruir ha acabado desapareciendo para siempre por culpa de algo mucho peor que un desastre natural: la incuria y el desprecio de unas autoridades que no han sabido velar por la cultura custodiada en esta bicentenaria institución.

Humanismo y educación (B. Souvirón I)

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Bernardo Souvirón 14/09/2018

Desde mediados de los años setenta del siglo XX, coincidiendo con la implantación de la Ley General de Educación de 1970, los términos “humanismo” o “humanidades” han sido utilizados para designar contenidos bastante inespecíficos, que tienen muy poco que ver con lo que estas palabras habían significado hasta entonces. 

Desde siempre, la lengua griega ha sido, más que ninguna otra cosa, el soporte de una cultura cuyo carácter modélico, es decir, clásico, fue percibido desde muy pronto. Dos de los rasgos que hacen de la cultura griega un modelo universal son la, “paideía” o educación de los jóvenes y la “filantropía”, una palabra que significa literalmente 'amor por el ser humano', pero también ‘sentimientos humanitarios’, ‘benevolencia’. Estos dos conceptos fueron claves en la enseñanza de las llamadas humanidades durante siglos, pues trascendieron muy pronto el ámbito de la cultura griega para hacerse, como todo lo clásico, universales.  

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