Opinión

Artículos comprometidos, ideas expresadas libremente que pueden cosechar aplausos o levantar ampollas

La crisis del Humanismo y sus consecuencias en la sociedad (B. Souvirón IV)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 01/10/2018

Lo decía en los artículos anteriores, en España todo estudio humanístico, en el sentido literal, ha sido claramente excluido de las líneas maestras del sistema educativo. Desde hace años, el cinismo de los políticos que nos dirigen parece haberse hecho más ladino, si cabe, en asuntos de educación. Siempre, los responsables del PSOE o del PP se han llenado la boca con frases hechas del tipo “invertir en educación es invertir en el futuro”, “la inversión en educación aumenta cada año”, “los jóvenes son el futuro”, etc.

 Frases huecas que contrastan con la realidad: en mis más de treinta años como profesor no he visto más que un deterioro sistemático del sistema educativo. Un deterioro de la calidad, medida en términos “humanos”, no en términos estadísticos. Ese deterioro puede analizarse, pues está basado en la misma ideología que ha desplazado sistemáticamente la concepción humanística de la educación para sustituirla por otra, basada en algo que en los artículos anteriores llamé “las nuevas humanidades”, atentas, sobre todo, a la estadística, pero también a las cifras y a las comparaciones absolutas más que a la calidad y la excelencia. 

Las leyes educativas en nuestro país (B. Souvirón III)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 23/09/2018

Soy profesor desde el año 1978. Durante mi vida he conocido tres planes de estudio. El primero de ellos, conocido como Plan de Estudios de 1957, es el que cursé como estudiante. Establecía unos estudios de bachillerato que duraban seis cursos, divididos en dos etapas, bachillerato elemental y bachillerato superior, a cuyo término (en cuarto y sexto curso) había que hacer dos exámenes de reválida. El ciclo de la que entonces se llamaba enseñanza media terminaba con el llamado curso Preuniversitario. 

Cuando un alumno de este Plan entraba en la Universidad, había realizado dos exámenes de reválida y otro más de acceso a los estudios universitarios (las famosas Pruebas de Madurez del Preuniversitario), después de haber cursado un bachillerato que se extendía a lo largo de siete cursos.

La conjura de los necios (B. Souvirón II)

Archivado en: 

Bernardo Souvirón 15/09/2018

La desaparición de los estudios de humanidades, entendidos como la clase de estudios que hacen libres a los hombres, ha sido el primer paso en el que se ha cimentado, a mi juicio, la situación en la que nos encontramos hoy. El ingenuo optimismo con el que algunas de las nuevas humanidades (la psicología y la pedagogía, especialmente) han afrontado los procesos educativos, han convertido las escuelas y los institutos en auténticas guarderías de adolescentes, donde los objetivos relacionados con el conocimiento, el rigor, el esfuerzo y el deseo de progresar han pasado a un segundo plano. Los alumnos de ESO pueden promocionar de curso casi a discreción, acumular asignaturas suspensas, desconocer los más elementales mecanismos de su propia lengua y despreciar el conocimiento como algo propio de seres extraños, de individuos raros que anteponen la responsabilidad y el estudio a la diversión.

De otra parte, los estudios de sociología y economía, alejados del concepto fundamental de la filantropía, es decir, del “amor por el ser humano” y de los “sentimientos humanitarios” han hecho florecer a expertos en estadísticas, a adivinos que pronostican un futuro basado en las cifras de sus encuestas, y, sobre todo, a un tipo emergente y triunfante de economista que puede soportar sin pestañear el drama de millones de parados pero que, en cambio, se aterroriza o se escandaliza ante un aumento de medio punto en la previsión de déficit. 

Fecundidad y utilidad de las humanidades

Archivado en: 

Adela Cortina 23/09/2018 www.elpais.com

Las Humanidades proporcionan beneficio económico y diseñan marcos de sentido que permiten a las sociedades comprenderse a sí mismas y orientar cambios hacia un auténtico progreso.

El escaso aprecio por las Humanidades que suelen mostrar quienes diseñan planes de estudios y financian proyectos de investigación tiene su origen sobre todo en la convicción de que no ayudan a incrementar el PIB de los países, no resultan rentables, a diferencia de las ciencias y las tecnologías, que son fuente de innovación y riqueza. Fomentar la investigación y la docencia en estos campos sería, pues, prometedor, y relegar las Humanidades, dada su inutilidad, una buena medida.

Por una escuela con clásicos

Archivado en: 

 

 

J. Carlos Iglesias Zoido www.hoy.es 15/09/2018

Me pregunto si nuestra sociedad solo se dará cuenta de aquello que estos estudios aportaban (conceptos básicos de la ética, la filosofía, la política o el arte) cuando la pérdida de lo que antes disfrutábamos sin apreciarlo sea ya irreparable.

En estos últimos días la prensa nos ha mostrado con todo lujo de detalles el resultado de un desastre: la destrucción del Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro, el más antiguo del país sudamericano. El fuego ha devorado un conjunto de tesoros culturales de incalculable valor. Entre esos miles de objetos artísticos únicos e insustituibles, que se han perdido para siempre, se da la amarga ironía de que ha sido definitivamente destruido un fresco pompeyano tras haber sobrevivido a la terrible erupción del Vesubio del año 79 d.C. Una hermosa pintura que, por los azares del destino, había acabado expuesta en Río para disfrute de los visitantes de este museo. Lo que la nube piroplástica del volcán napolitano no consiguió destruir ha acabado desapareciendo para siempre por culpa de algo mucho peor que un desastre natural: la incuria y el desprecio de unas autoridades que no han sabido velar por la cultura custodiada en esta bicentenaria institución.

Humanismo y educación (B. Souvirón I)

Archivado en: 

 

 

Bernardo Souvirón 14/09/2018

Desde mediados de los años setenta del siglo XX, coincidiendo con la implantación de la Ley General de Educación de 1970, los términos “humanismo” o “humanidades” han sido utilizados para designar contenidos bastante inespecíficos, que tienen muy poco que ver con lo que estas palabras habían significado hasta entonces. 

Desde siempre, la lengua griega ha sido, más que ninguna otra cosa, el soporte de una cultura cuyo carácter modélico, es decir, clásico, fue percibido desde muy pronto. Dos de los rasgos que hacen de la cultura griega un modelo universal son la, “paideía” o educación de los jóvenes y la “filantropía”, una palabra que significa literalmente 'amor por el ser humano', pero también ‘sentimientos humanitarios’, ‘benevolencia’. Estos dos conceptos fueron claves en la enseñanza de las llamadas humanidades durante siglos, pues trascendieron muy pronto el ámbito de la cultura griega para hacerse, como todo lo clásico, universales.  

Hablar latín

Archivado en: 

Carlos Martínez Aguirre https://blog.classicsathome.com

En la última edición del excelente curso de latín CAELVM organizado por la asociación Cultura Clásica tuve ocasión de cambiar impresiones con varios colegas, profesores de latín en Enseñanza Secundaria. Varios de ellos, que me conocían por mi obra La extraña odisea me preguntaron mi opinión sobre el latín hablado... o lo que es lo mismo, sobre hablar latín. Noté en ellos cierta inquietud al realizarme la pregunta y un gran alivio al conocer mi respuesta, y es por ello que me decido a escribir este artículo para aclarar una cuestión que, aunque pueda parecer baladí, creo que es de gran importancia para todos aquellos que nos dedicamos a la enseñanza del latín y apostamos por métodos naturales (o activos, como prefiero yo llamarlos.) Para ser lo más claro posible dividiré mi razonamiento en varios puntos.

Antigüedad

Archivado en: 

Manuel Hidalgo www.elmundo.es 08/12/2017

El helenista Carlos García Gual (Diccionario de mitos) acaba de ser elegido nuevo miembro de la RAE. A la inglesa Mary Beard (SPQR), especialista en estudios clásicos, le dieron en 2016 el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. ¿Son causas o efectos?, ¿síntomas o meras coincidencias? Lo cierto es que hay pasión -boom, fenómeno, moda- por el mundo grecolatino. ¿Más que nunca?

Se editan a mansalva novelas históricas, biografías y ensayos sobre la época y sus personajes, se publican colecciones enteras de monografías sobre el particular, el turista cultural no se priva de viajar a Roma y Atenas (y a más sitios), se visitan en España villas y ruinas, se reponen las obras teatrales de los trágicos y de los comediógrafos griegos (más) y romanos (menos), se hacen exposiciones y se visitan museos con piezas de la Antigüedad, se llenan los proliferantes cursos que diversas instituciones dedican al universo clásico. Seguro que me dejo algo.

Un profesor de griego

Archivado en: 

Jesús Vigorra www.diariocordoba.com 03/12/2017

Al conocer la noticia de su elección como miembro de la Real Academia Española, para ocupar el sillón J vacante desde la muerte del dramaturgo Francisco Nieva, el filólogo experto en la literatura grecorromana Carlos García Gual exclamó: «Solo soy un viejo profesor de griego». Respuesta que honra al profesor, y a mí me dio por pensar en la lucha que mantienen los siete alumnos del instituto Abdera de Adra (Almería) que, desde que comenzó este curso, quieren y no pueden estudiar griego porque no tienen profesor. Y así están a punto de llegar a final de año sin haber podido matricularse ni haber sido atendidas sus quejas y reclamaciones. El Premio Nobel de Física Sheldon Glashow, profesor de física en la Universidad de Harvard, sostenía que «No hay buena ciencia sin conocimiento profundo del alma humana, porque un científico sin cultura humanista hará irremediablemente mala ciencia».

Demasiado lejos de Troya

Archivado en: 

Arturo Pérez Reverte | XL Semanal www.xlsemanal.com 24/09/2017

Ayer anduve un rato tras la VI epístola de Horacio –nihil admirari– en la parte de mi biblioteca ocupada por los clásicos griegos y latinos, comparando varias traducciones. Al terminar, el azar me llevó a tomar de su estante un viejo y querido volumen que poseo desde hace medio siglo: Figuras y situaciones de la Eneida. Tengo devoción por ese libro, y su excelencia es una de las razones. La otra es que con él empecé a traducir a Virgilio a los dieciséis años; y en sus páginas, marcados a bolígrafo los hexámetros para diferenciar dáctilos y espondeos, figura mi propia traducción de cada verso: «Canto a las proezas y al hombre que de las costas de Troya / vino el primero a Italia y a la costa de Lavinia fugitivo del hado…».

Páginas

Suscribirse a RSS - Opinión