Samantha Devin adapta la tragedia griega a canon literario actual

Madrid EFE 27/05/2006
La escritora madrileña Samantha Devin adapta la tragedia griega al canon literario actual en 'Arcadia. Una tragedia moderna', que, bajo la forma de una novela de misterio cargada de mitología, aborda el despertar de lo espiritual lejos de todo dogma o religión.
En entrevista con EFE, Devin (Madrid, 1968) señaló que 'el exceso de consciencia es la enfermedad de Occidente', un 'materialismo absoluto' que choca con las escenas de éxtasis relatadas en su novela, 'nada políticamente correcta' pues aborda, entre otros temas, las relaciones sexuales con menores y el uso de drogas para alcanzar el contacto con lo sagrado.
Una llamada de teléfono a las dos de la madrugada con la escueta frase 'Et in Arcadia ego' ('Yo también estoy en Arcadia') sacará de su letargo a Julia, una escritora de éxito y posición acomodada que comienza una investigación sobre el asesinato de una niña de seis años a manos de su madre.
Las pesquisas la llevarán hasta el hermano de la víctima, Daniel, un joven menor de edad e incipiente estrella de rock, que mejora sus técnicas dramáticas en una peculiar fundación denominada Arcadia y que encarna las virtudes del dios griego Dionisio, 'capaz de colocar en el límite a todo aquel que se le acerca', según la autora.
Sensualidad y sexualidad están muy presentes en la narración.
'Como dice uno de los personajes, no hay nada más fuerte que el deseo', señaló Devin, que se estrenó como novelista con 'Bilis negra'.
'Arcadia. Una tragedia moderna' no es una novela al uso porque no encaja en ningún género; según su autora, entronca con el término 'filosofía narrativa' de Schelling, referente a las historias que hablan del significado de la vida.
'Me gusta escribir cosas muy esenciales, con personajes distintos, que no tienen nada de común con el resto de los mortales pero cuya excepcionalidad los convierte en prototipos', indicó la escritora, que ha cursado estudios de Filosofía, Psicología e Historia de las Religiones.
Las diferentes visiones de la vida y de las religiones de los personajes le dan pie a Devin para analizar 'el contacto entre el ateísmo de Occidente y el fanatismo de algunos pueblos de Oriente' y le sirve para reivindicar que 'aún hoy estamos atados a lo trágico'.
Así, la escritora ha tratado de tejer una obra que sirve como reivindicación de las consecuencias, a su juicio negativas, del pragmatismo social imperante, 'porque hemos perdido la capacidad de impresionarnos por las cosas'.
Afincada en Londres, la autora explicó su interés por rescatar este modelo narrativo porque, a su juicio, 'es la madre de todos los géneros, desde el teatro dionisíaco hasta todos los temas que se han convertido en cine, drama, ópera e incluso rock and roll'.
Devin adorna cada capítulo con citas de personalidades tan distintas como el narrador clásico Eurípides o el rapero Eminem, 'porque me encanta encontrar similitudes entre cosas tan distintas y lejanas pero que siguen diciendo lo mismo, abordando el misterio de lo mitológico'.
En conjunto, la obra es un círculo perfectamente cerrado. 'Todo pasa por algo, no hay casualidades, sino consecuencias, como en las tragedias griegas', concluyó la novelista.

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