Y después del Arde Lucus, ¿qué?

Carmen Uz | Lugo www.elprogreso.galiciae.com 12/06/2013

Es indiscutible que el Arde Lucus fue uno de los grandes ‘inventos’ de la era Orozco. Significa dinero para la ciudad, promoción, asociacionismo y, quizás lo más importante, conocimiento y amor por el pasado. Miles de lucenses descubren año a año trocitos de historia de la mano de las asociaciones de recreación histórica y de las actividades que organiza el Concello, que cada vez potencia un poquito más la parte cultural en las semanas previas, sin descuidar la vertiente festiva.

Sigue habiendo pequeños fallos, que se repiten y que no parece difícil corregir. Las entradas para los espectáculos de pago solo se pueden comprar por internet, un aspecto que ayer criticó el BNG; la coincidencia en el tiempo de representaciones obliga a perderse muchas de ellas, y quizás podría haber una mejor coordinación a la hora de programar actividades. En pleno fin semana de fiesta se celebrarán en Lugo y en Viladonga (Castro de Rei) unas jornadas sobre castros que seguramente interesan a mucha gente y para las que probablemente había mejor fecha.

Capítulo aparte es el papel de la hostelería, uno de los sectores más beneficiados de la fiesta -sí, hay que decirlo una vez más porque, una vez más, y salvo honrosas excepciones, su aportación al Arde Lucus es cero-. Ayer, era casi imposible reservar mesa para cenar el sábado en el casco histórico y, a estas alturas de la semana, las dos preguntas que se hacen los lucenses es si el fin de semana lucirá el sol y si habrá tapas, una de las señas de identidad.

Pero lo realmente preocupante es lo que sucede cuando acaba el Arde Lucus. La Domus do Mitreo, el museo arqueológico más impresionante de la ciudad, no tiene garantizada apertura continua; las termas romanas, de las más grandes de Hispania, afloran gracias únicamente al esfuerzo privado; el museo de San Roque (necrópolis romana) lleva más de dos años cerrado; el acueducto de San Marcos está tapado por un manto vegetal; la muralla va para tres años sin luz, y a nueve kilómetros de Lugo acaba de aparecer un yacimiento de la Edad de Bronce único en Galicia, del que apenas se sabe. La información facilitada por la Xunta es tan escueta y vaga que ha dado lugar a interpretaciones discutibles y ha encendido alarmas quizás innecesarias.

Por no hablar de la investigación sobre los hallazgos y la publicación de los resultados, dos fases igual o más importantes que el descubrimiento de las piedras y a las que muchas veces no se llega.

FUENTE: http://elprogreso.galiciae.com/nova/257393-despues-arde-lucus

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