El conocimiento de la vida

Luis Fernando Moreno Claros www.elpais.com 04/09/2010

En 1995 y 2008, la madrileña editorial Trotta publicó dos volúmenes de la gran obra inconclusa del estudioso italiano del pensamiento de la Antigüedad Giorgio Colli (1917-1979).

En 1995 y 2008, la madrileña editorial Trotta publicó dos volúmenes de la gran obra inconclusa del estudioso italiano del pensamiento de la Antigüedad Giorgio Colli (1917-1979): La sabiduría griega (tomos I y II), y ahora los reedita en compañía de una tercera entrega que recoge todos los textos atribuidos a Heráclito de Éfeso (siglo IV antes de Cristo). El primer volumen contiene las primeras referencias aparecidas en Occidente a Diónisos, Apolo, los misterios de Eleusis, Orfeo o los Hiperbóreos; el segundo recopila fragmentos de los filósofos presocráticos Epiménides, Ferecides, Tales, Anaximandro, Anaxímenes y Onomácrito.

El profesor Colli, además de filósofo de profesión consagrado a la enseñanza, fue asimismo, junto con su alumno Mazzino Montinari, el artífice de la edición definitiva de las obras de Nietzsche. Al italiano lo sedujo la historia intelectual del autor de Así habló Zaratustra, que desembocó en la filosofía tras enfrascarse en el estudio filológico de los primeros testimonios escritos de la cultura griega arcaica.

En la misma estela de Nietzsche, Colli se interesó por aquellos primeros vestigios de pensamiento y concluyó, igual que Nietzsche, que en sus orígenes los griegos celebraron la vida con todas sus facetas y que de dicha celebración dan cuenta sus mitos y las primitivas figuras de Diónisos, Orfeo o Apolo. Tanto los ritos de iniciación en Eleusis, las bacanales dionisiacas o los misterios órficos entrañaban una manera originaria de entender el mundo e invitaban a la afirmación de la existencia, lo mismo que al conocimiento de la vida y la realidad en su plenitud. Imbuido de la idea de que en los textos primitivos se halla la confirmación del gusto innato de los griegos por el conocimiento, Colli inició su recuperación; acudió a fuentes fiables, las despojó de elementos extemporáneos, y transcribió y tradujo fragmentos inéditos, fijándolos para la posteridad.

Por desgracia, Colli falleció antes de completar su ingente proyecto filológico y filosófico, que debía abarcar 11 volúmenes; con todo, los tres tomos publicados contienen buena parte de lo esencial, ya que entre Diónisos y Heráclito nació la filosofía griega -"la sabiduría griega", según Colli-; de estas fuentes bebieron los filósofos clásicos, posteriores a Sócrates.

En cuanto a Heráclito de Éfeso (544- 483 antes de Cristo), llamado "el oscuro", destacó de entre los filósofos presocráticos por su pensamiento sentencioso y paradójico. Amante de la verdad, la buscó con enigmas y lemas lapidarios ("todo fluye") en los que afirmaba la lucha universal de contrarios, el cambio perpetuo, pero también la necesidad imperiosa de una razón universal que podría explicarlo todo y dar luz al negro túnel de lo inconsciente e innominado que parece dominar en la Naturaleza. La edición de estos tres tomos es excelente, la traducción, precisa y cuidada: en suma, una joya filosófica; complemento ideal, por cierto, de otras dos obras señeras para conocer la filosofía griega antigua: Los filósofos presocráticos, de Diels y Kranz (Gredos); y Vidas de filósofos ilustres, de Diógenes Laercio (Alianza).

La sabiduría griega III: Heráclito
Giorgio Colli
Traducción de Dionisio Mínguez
Trotta. Madrid, 2010
214 páginas. 20 euros

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