El juicio del Getty en Italia se convierte en un «aviso» a otros museos que toleran el expolio

Juan Vicente Boo / Roma www.abc.es 18/11/2005

Además, Italia reclama al Getty 42 de las 100 «obras maestras de la Antigüedad» en un tribunal de Los Ángeles con ayuda del Servicio de Aduanas norteamericano.

ROMA. El «juicio ejemplar» que sienta juntos en el banquillo a la ex conservadora del Getty y a un traficante de arte robado provoca ya escalofríos a los ocho grandes museos a los que Italia reclama un centenar de obras de arte de sus colecciones griegas, etruscas y romanas.

El primer proceso internacional contra compradores y traficantes, iniciado el miércoles en Roma, ha convencido al Metropolitan Museum de Nueva York de que es preferible negociar sobre las siete piezas arqueológicas en litigio, que incluyen el Vaso de Eufronios y el tesoro de Morgantina. Su director, Philippe de Montebello, acudirá la próxima semana a Roma para entrevistarse con las autoridades italianas.

La conservadora del Getty, Marion True, dimitió de su cargo hace un mes cuando era ya inevitable su comparecencia ante el Tribunal de Roma junto con el traficante suizo Robert Hecht, quien le proporcionó docenas de piezas saqueadas en yacimientos etruscos de Toscana y yacimientos griegos de Campania, Calabria y Sicilia, la antigua Magna Grecia. El proceso durara ocho meses y creará jurisprudencia aplicable a casos similares.

Italia reclama al Getty 42 de las 100 piezas incluidas en su catálogo como «obras maestras de la Antigüedad». Las acciones jurídicas contra el museo se están llevando a cabo ante un tribunal de Los Ángeles con ayuda del Servicio de Aduanas norteamericano. El proceso de Roma es contra Marion True, una institución en el mundo museístico norteamericano por haber sido conservadora del de la Universidad de Harvard y del Museum of Fine Arts de Boston antes de pasar al Getty, para el que realizó compras de dudosa legitimidad por mas de 20 millones de dólares.

Sus abogados intentaron en vano excluir del Tribunal al juez Guglielmo Muntoni, quien condenó en marzo a diez años de cárcel a Giacomo Medici, un traficante italiano que reexpedía desde su almacén en Suiza las piezas adquiridas a los saqueadores. Los millares de fotografías y documentos intervenidos en el almacén de Medici en 1995 son las pruebas del Gobierno italiano contra los ocho museos a los que pide las restituciones.

Como primer intento de calmar las aguas, el Museo Getty de Malibú, instalado en la réplica de una villa romana, devolvió a Italia seis piezas de su colección más antigua en 1999. La pasada semana envió, también «voluntariamente», otras tres piezas, incluido el magnífico Vaso de Asteas, ejecutado y firmado por el famoso pintor en la ciudad italiana de Paestum, la Poseidonia griega, en el siglo IV antes de Cristo.

El abogado defensor afirma que Marion True «se ha limitado a sugerir al Getty, en absoluta buena fe, la compra de obras de arte de cuya legítima procedencia no albergaba dudas». Al fiscal Pier Giorgio Ferri casi le dio la risa, pues «tenemos literalmente cajas enteras de documentos que ofrecen pruebas aplastantes. Los museos tienen que dejar de saquear el patrimonio cultural, pues han causado un daño a Italia y a toda la humanidad».

Las pruebas incluyen cartas del traficante Robert Hecht, hoy compañero de banquillo, como la que acompañaba, en octubre de 1986, la fotografía de una espléndida cabeza: «Querida Marion, espero tener ya esto cuando recibas la carta. Encontrado cerca de Cuma. ¡A lo mejor es Turnus! No es griego-griego, no es etrusco, pero es fabuloso. Altura 23,5 centímetros. Magnifica patina. 275.000 dólares. Sinceramente, Bob».

Todavía más comprometedora es la carta que True escribió al traficante Giacomo de Medici en enero del 2002: «Gracias por tu carta del 30 de diciembre. (...) Saber que los vasos (del siglo VI a. de C.) provienen de Cerveteri y del área de Monte Abatone ha sido muy útil para la investigación de una persona de nuestro equipo. (...) Estaré en Roma del 19 al 23 de febrero y del 8 al 12 de marzo. Espero encontrarte para discutir las próximas adquisiciones...». A diferencia de los documentos de Suiza, estas cartas vienen de Norteamérica y desataron ya el nerviosismo cuando las publicó «Los Angeles Times». Ahora forman parte del sumario.

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