Enredosa redada

Florián Recio www.elperiodicoextremadura.com 27/02/2010

Tres peligrosos ladrones de bancos se refugiaron en un colegio, con tan mala fortuna que fueron a dar a un aula donde un desalmado impartía clases de latín. Y como uno puede ser muy truhán y muy ladrón sin dejar por ello de tener su corazoncito, desenfundaron sus móviles y llamaron a la policía.

Por supuesto, la policía acudió de inmediato y detuvieron al profesor. Mientras le esposaban, uno de los ladrones se acercó al enseñante y le preguntó que si no le daba vergüenza enseñar esas cosas a los críos, a su edad.

Una lengua muerta desde hacía no sé cuántos años, con lo que eso debe oler. El hombre agachó la cabeza y con un hilo de voz musitó que no había querido ofender a nadie, que lo suyo no era vicio sino vocación. Pero alma de cántaro, dijo el ladrón, es que no tiene usted hijos?, no ve el daño irreparable que puede ocasionarles a estas criaturas? Qué será de ellos si les llena la cabeza de Cicerón, de Séneca, de Marco Aurelio? Se empieza por el latín y no sabe uno dónde acaba.

Qué sería de los grandes almacenes si la gente pudiera pensar por su cuenta, qué de los canales de televisión, quién miraría las telenovelas, quién nos representaría en Eurovisión, quién aguantaría a tanto cocinero convertido en artista. Comprenda usted que si no inducimos a la gente a comprar más y más cosas, los bancos quebrarían y el sistema se iría al carajo. A esta altura, al profesor se le declinaban las lágrimas y el ánimo.

Sea usted varón, le dijo el inspector jefe. Y el profesor, en un gesto de valor, confesó que en el mismo recinto había quienes enseñaban poesía y gramática e historia del pensamiento a los niños. Todos fueron detenidos. El sistema sigue incólume. No hay que temer que nos falten candidatos para Eurovisión en los próximos quince años.

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