Chile entrega a Perú los libros saqueados en la Guerra del Pacífico del siglo XIX

Lima (Perú) | EFE 06/11/2007

En un gesto "sin precedentes" en Latinoamérica, Chile entregó oficialmente hoy a Perú 3.788 libros, considerados como joyas históricas, que se llevó durante la llamada Guerra del Pacífico (1879-1884). Son libros en griego, en latín, en francés, en español antiguo, entre los que se encuentra una de las dos copias existentes en el mundo de "La Oratoria" del antiguo griego Demóstenes, dado que la otra se halla en el Vaticano.

"En Europa hay muchos ejemplos de devolución de los botines de guerra, pero en América Latina yo creo que no ha habido y menos en dos países que han mantenido relaciones bastante tensas durante mucho tiempo", dijo a Efe el director de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), Hugo Neira, al calificar el gesto "sin precedentes" en la región.

El canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, manifestó: "el gesto de Chile contribuye además a afirmar una tendencia mundial que quiero destacar, la tendencia que los patrimonios culturales vuelvan a sus países de origen".

En el acto oficial celebrado en Lima, en el que participaron Neira, la directora de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile, Nivia Palma, y otras autoridades de ambos países, se exhibió solo una veintena de los ejemplares devueltos, dado que la mayoría del material bibliográfico se encontraba aún embalado en cajas.

Entre los volúmenes, que datan de entre el siglo XV y XIX, se encuentra la edición políglota Complutense de la Biblia, que fue impulsada y financiada por el Cardenal Ximenez de Cisneros.

También una de las dos copias existentes en el mundo de "La Oratoria" del antiguo griego Demóstenes, dado que la otra se encuentra en el Vaticano.

"Son libros en griego, en latín, en francés, en español antiguo", así como gran "diversidad temática, de carácter religioso, literatura, historia del arte de la ciencia de la época, con orientaciones domésticas", así como sentencias de litigios, normativas de tierras, bulas papales, entre otros, acotó Palma.

"Los amantes de los libros van a conocer la forma, el formato del libro, de la época, el tipo de papel, el tipo de letra, el tipo de colores que se usaba, en fin, muchos momentos de la gráfica y el dibujo", destacó.

Palma recordó que Lima "era el centro, era un virreinato de un poderío económico político institucional cultural", al destacar el valor de los libros que guardaba la antigua Biblioteca Pública de Lima al momento del saqueo por parte de las tropas chilenas.

"Es un yacimiento de erudición", coincidió Neira, al señalar que entre el patrimonio devuelto se cuentan ejemplares del cronista mestizo peruano Inca Garcilaso de la Vega, del escritor y filósofo francés Denis Diderot, así como textos teológicos y de teoría de Estado de España, que "van a ser sorpresas de investigación".

El director de la BNP, insistió en que cree que "no hay un solo libro más en lugares públicos del Estado" en Chile, al desestimar las versiones sobre la existencia de más de 50.000 libros en manos de ese país.

Los especialistas e historiadores peruanos no saben con exactitud la cantidad de libros y documentos que fueron llevados a Chile después de que los militares de ese país ocuparan Lima en 1881 hasta su retirada en 1883.

El chileno Diario Siete publicó el año pasado una investigación en la que asegura que los soldados de esa nación saquearon 10.000 libros de la Biblioteca de Lima, además de otros documentos, cuñas de monedas y piezas históricas.

El escritor Ricardo Palma, que asumió la dirección de la Biblioteca Nacional de Perú en 1884, hizo un recuento de los libros y señaló que de 30.000 ejemplares que había antes de la guerra, sólo quedaron 300 en el edificio convertido en cuartel general de las fuerzas de ocupación chilena.

Bolivia y Perú se enfrentaron a Chile en la Guerra del Pacífico, lo que le costó al primer país la pérdida de su salida al océano Pacífico y, al segundo, parte de su territorio sureño.

Actualmente, Perú y Chile mantienen una controversia por los límites marítimos, que Lima pretende ventilar este año en la Corte Internacional de La Haya.

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