La ampliación del Museo Arqueológico de Córdoba se acabará de construir en noviembre de 2006

Luis Miranda / Córdoba www.abc.es 28/09/2005

Las obras se han retrasado dos veces, primero por el hallazgo de los restos de un teatro romano y luego al hallarse en el subsuelo una zona de aguas.

Noviembre de 2006 es la fecha prevista para que el «nuevo» Museo Arqueológico de Córdoba empiece a ser una realidad. Para ese entonces está previsto que concluyan las obras de la ampliación del centro, que doblarán su extensión actual y harán posible crear una serie de servicios complementarios de los que el centro carece ahora. La ministra de Cultura, Carmen Calvo, visitó ayer tanto el palacio de Jerónimo Páez, sede actual del museo, como el edificio de nueva planta que se está construyendo junto a él y que acogerá la deseada ampliación. Más de 7 millones de euros invertirá el Ministerio de Cultura en esta actuación, que, según Carmen Calvo, está «dentro de los plazos que nos habíamos marcado», a pesar de los numerosos contratiempos que han ido parando o retrasando los trabajos.

Los arquitectos Joaquín Lizasoain y Pau Soler, responsables del proyecto junto con Jesús María Susperregui, explicaron que la nueva construcción doblará la superficie disponible del museo, ya que será de una extensión superior a la del recinto actual. Los 3.650 metros cuadrados del edificio que se está levantando, y que está destinado a cubrir todos los servicios que no puede ofrecer la actual sede, dejarán la extensión total del Museo Arqueológico en algo más de 7.000 metros.

Réplica de un espacio teatral

Los arquitectos han concebido ampliación como «una réplica de un espacio teatral», ya que no en vano albergará los restos del teatro romano hallado en las catas arqueológicas que se hicieron antes de empezar la obra. El edificio tendrá cuatro niveles. El primero será lo que los autores del proyecto llamaron «un bajo rasante», parecido a un sótano aunque con luz natural. En esta zona, pensada en un principio como almacén, estarán los restos del teatro romano, integrados con el edificio y muy visibles, especialmente una de las gradas, que se conserva completa.

La segunda planta albergará exposiciones temporales y desde ella también se podrán completar los restos. La tercera se destinará a zona de investigación y tendrá también una sala de muestras permanentes de grandes dimensiones, según los arquitectos. En la última planta estará la biblioteca.

Según Joaquín Lizasoain y Pau Soler, el edificio se adaptará en su aspecto estético al resto de la plaza de Jerónimo Páez y a la Judería cordobesa. Insisten en que ha respetado el Plan Especial del Casco Histórico y que nada en su imagen exterior desentonará con el entorno. La fachada irá encalada y llevará un zócalo de piedra cordobesa. «Será un edificio moderno, que no imitará a lo antiguo, pero que será respetuoso», afirman, pues no en balde está a pocos metros de la portada renacentista del museo. Entre unas plantas y otras los arquitectos han formado pequeñas terrezas, para simular así las gradas de un teatro romano, acentuadas por la topografía de la zona.

Empieza a ver la luz así un proyecto que desde que se anunció en 1999 no había hecho sino sufrir reveses. Las catas arqueológicas depararon el hallazgo de los restos de un teatro romano, que, según los expertos, debió de ser el mayor de Hispania, y que se extiende bajo el solar que ocupa la plaza de Jerónimo Páez y bajo los edificios que actualmente lo ocupan.

Modificado el proyecto en 2002 para adecuarlo, los trabajos trajeron consigo un nuevo contratiempo. Al realizar las labores de cimentación, en el subsuelo se detectó una grieta de grandes dimensiones que contenía una zona con agua y lodo, seguramente perteneciente a las grutas subterráneas que llegan al río. Los arquitectos creen que la grieta, que se extiende bajo la plaza, es consecuencia del terremoto que destruyó en el siglo III el teatro romano. Su hallazgo conllevó una nueva modificación en el proyecto y otro retraso.

La restauración del palacio será «problemática»

Cuando acaben las obras de construcción del nuevo edificio se pondrá fin a la primera fase de la ampliación. Empezará la segunda, que supondrá la restauración de la sede actual, el Palacio de Jerónimo Páez. Los arquitectos ya auguran que será «una obra problemática» por el estado del edificio. «Uno de los muros de carga está hecho de barro, con los problemas de humedad que eso conlleva, y además está sobre la grieta», resumieron.

Cuando el edificio esté cerrado los fondos se trasladarán a la parte ampliada, que acogerá una exposición resumida con las obras más destacadas de las que custodia el centro.

Será entonces cuando se remodele el edificio antiguo y se una con el nuevo, lo que se hará a través de la torre, para así constituir un solo centro.

Menos pesimista que los arquitectos era Carmen Calvo, que cree que la mejora convertirá al centro «en uno de los grandes museos arqueológicos de España, tanto por los fondos como por la ciudad en la que está», con lo que justificó la apuesta por este centro.

Explicó que el Ministerio y la Consejería de Cultura están «ultimando las partes de estudio» que corresponden a cada una. Mientras la Junta se ocupará de la portada renacentista y de la fachada del edificio, la Administración central está haciendo el estudio de patologías del Palacio de Jerónimo Páez, de forma, según Carmen Calvo, que la intervención en la sede antigua se realice al poco tiempo de acabarse la obra de la ampliación.

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