El latín va a misa

Rafael Prats Rivelles www.levante-emv.com 16/07/2007

Es una pena que la vuelta del latín sea sólo en el ámbito de la Santa Madre Iglesia Católica. Lo ha dicho el papa Benedicto XVI: las misas podrán oficiarse nuevamente en latín. Su Santidad ha levantado las restricciones para llevar a cabo la antigua liturgia de la misa en latín siempre que «un grupo estable de fieles así lo solicita a su párroco correspondiente». El pontífice declaró que su decisión no supone una marcha atrás a las reformas del Concilio Vaticano II. ¡Ah! Pero queda algo del concilio de Juan XXIII La misa en latín, la del cura de culo a los fieles, es la misa tridentina, la del Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563, que tuvo lugar en Trento, una ciudad del norte de la actual Italia que entonces era una ciudad libre regida por un príncipe-obispo.
Benedicto XVI, cual el famoso monseñor Marcel Lefebvre, excomulgado en 1988 por crear un cisma en la iglesia atólica, es aficionado a la misa tridentina y, como es papa de Roma, ha cambiado la ley y aquí no ha pasado nada. Cabe recordar que el 20 de abril de 2005, Benedicto XVI celebró la primera misa de su pontificado en la Capilla Sixtina junto a los 114 cardenales que lo eligieron pontífice 265º de la Iglesia Católica y pronunció la homilía en latín. El pasado agosto, Benedicto XVI ya había dado un primer paso al permitir a sacerdotes integristas franceses celebrar la misa tradicional en latín. Los lefebvristas, excomulgados por Juan Pablo II por ser discípulos del obispo cismático, afirman tener unos 150.000 fieles en 50 países y reclaman, además del retorno de la misa en latín, que la iglesia católica abandone el diálogo que inició con las otras religiones a partir del concilio Vaticano II. Con Bendicto XVI, los católicos avanzan.
La misa se decía originalmente en arameo o hebreo, puesto que estas eran las lenguas que hablaban Cristo y los Apóstoles; amén, aleluya y hosanna son palabras arameas que se mantuvieron. Cuando el cristianismo se extendió en el siglo I, adoptó el griego en su liturgia por ser el idioma común del Imperio Romano; el kyrie eléison, y el símbolo IHS (derivado de Jesús en griego) también permanecieron. Finalmente el latín remplazó al griego como lengua oficial del Imperio y, hacia el año 250, la misa se decía en latín en la mayor parte del mundo romano. San Pío V, al promover la misa en latín, pretendía la unidad católica.
Sí, es una pena que el latín sólo vuelva a los templos, para convertir la oración de los fieles en palabras memorizadas que no entienden. Debería regresar al Instituto y a la Universidad. Desde que fue abolida en los planes de estudio, el idioma castellano está cada vez más raquítico.
RAFA.PRATS@telefonica.net

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