La delincuencia en la mitología griega

Enrique Arrieta Silva www.elsiglodedurango.com.mx 19/06/2007

Siendo la mitología griega un producto del género humano, lógico resulta que los dioses de la Grecia clásica alternaran con los hombres y consiguientemente encarnaran lo bueno y lo malo de ellos. Luego entonces, no debe extrañar que en los dioses del Olimpo, siendo dioses, se diera también una amplia gama de delitos, atroces algunos de ellos, tal y como se daba en el mundo terreno, incluso pudiera decirse que ya se incubaba la delincuencia organizada.

Veamos.

Cronos devoraba a sus hijos recién nacidos, para evitar que se cumpliera el presagio de que uno de sus hijos le arrebataría el poder. Zeus fue salvado por su madre Rea, huyendo a la isla de Creta para tener el parto, regresando después para simular otro parto y darle a Cronos un envoltorio, aparentado entregarle a Zeus para que lo devorara, cuando en realidad se trataba de una piedra, que Zeus engulló engañado. Así, pues, Cronos cometió el delito de infanticidio con sus hijas Hestía, Deméter y Hera, y con sus hijos Hades y Poseidón

Zeus fue un gran guerrero, pero también un enamorado pertinaz, un adúltero irredento y de vez en cuando un violador contumaz como en el caso de Leda, esposa del lacedemón Tíndaro, a la que violó disfrazado de cisne. Uno de sus crueldades más grandes consistió en el tormento propinado a Prometeo, a quien condenó por haber robado el fuego del Olimpo para dárselo a los hombres, a ser atado en una roca del monte más alto del Cáucaso, mientras un águila le devoraba el hígado todos los días, mismo que se le regeneraba todas las noches, Este tormento debería de durar miles de años, pero sólo duró treinta debido a la compasión de Heracles que lo liberó. Fue además un dios vengativo y colérico, así como el amo del trueno. Al casarse con su hermana Hera, cometió incesto.

Palas Atenea personifica la pureza y la castidad; asimismo, es la diosa de la sabiduría. No obstante, impuso un cruel castigo a Tiresias, hijo de la ninfa Cariclo, al dejarlo ciego tan sólo porque asomó detrás de un arbusto cuando la diosa se bañaba en el río en compañía de la madre de él. Sintiéndose ofendida le cubrió los ojos con sus manos y lo dejó ciego para siempre, cometiendo el delito de lesiones calificadas o graves.

Apolo es el dios de la música y la poesía. Era además hermoso, inteligente, fuerte, dotado de gracia, valiente, sabio, amistoso y generoso, pero he aquí que como el dios más cercano a los hombres participó de sus vicios, así por ejemplo, violó a Dríope y mató a golpes al marido de Coronea, porque ésta se había casado con él, para ocultar su embarazo habido como consecuencia de los amores con el apuesto y colérico dios. También mató uno a uno a los siete hijos de Níobe, para vengar la afrenta hecha por ella que se atrevió a afirmar que tenía tan ilustre origen y había procreado más que la madre de Apolo y Artemisa que por cierto, pese a los atributos que hacían de Apolo un atractivo dios, no conoció la felicidad en los amores.

Ni siquiera el abigeato fue desconocido por los dioses del Olimpo, pues Antólico, hijo de Hermes, robó los bueyes de Sísifo. Lo mismo había hecho su padre Hermes, quien con todo y ser hijo de Zeus y Maya, robó los bueyes de Apolo.

Artemisa, la virgen cazadora, era compleja y contradictoria, y muy apegada a su hermano Apolo, por ello cuando éste le pidió que matara a Coronea porque lo había despreciado para casarse con un mortal, no dudó en hacerlo.

Las cincuenta hijas de Danao, con excepción de Hipermnestra, apuñalaron a sus maridos los príncipes de Egipto, en la misma noche de bodas, arrojando sus cabezas al lago de Lema y enterrando sus cuerpos a la entrada de Argos. ¿No es lo anterior una especie de delincuencia organizada?

Se dice que Hermes robó a Poseidón su tridente, a Hefesto sus tenazas, a Afrodita su ceñidor y a Zeus su cetro.

Ares, señor de la guerra y la violencia, es retratado por todos como brutal y despiadado. Cometió adulterio con Afrodita, esposa de Hefesto.

Poseidón, dios del mar y de los navegantes, fue muy dado a unirse con mujeres casadas y fue un violador consumado de mujeres indefensas y apetecibles.

Hefesto, que era feo, cojo, enano y escuálido, pero que no obstante esto tenía la inclinación de enamorarse de las mujeres más hermosas, obteniendo éxito en no pocas ocasiones, deslumbrado por Atenea, se lanzó sobre de ella con la intención de violarla, cosa que no logró pues ésta huyó espantada y, aunque finalmente la alcanzó, resultó infructuoso su intento por la gran resistencia de la diosa, por lo que todo quedó en tentativa.

Las sirenas atraían con su canto a los marinos, provocando su naufragio y su muerte.

El colmo, hasta las dulce y gráciles ninfas asesinaron a golpes y piedras a Leucipo, hijo del rey de Pisa, porque disfrazado de mujer se metió al río Ladón a bañarse con ellas y descubierta que fue su condición de hombre, despertó la ira del grupo, cometiendo en su persona homicidio tumultuario.

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