Abren a la visita el primer pozo de nieve romano identificado en Hispania

Celia Herrera | Mérida www.hoy.es 12/04/2007

Su adecuación ha sido uno de los proyectos abordados por el Consorcio durante el 2006. El conjunto fue usado como refugio antiaéreo en la Guerra Civil. Uno de los depósitos interiores, excavados en la roca, es la parte más vistosa del recorrido, donde se ven además pinturas.

Mérida cuenta desde ayer con un nuevo recinto arqueológico visitable, los restos de un conjunto industrial de época romana dedicado al almacenamiento de nieve y hielo, el primero que se documenta en Hispania y casi en el Imperio, según confirma el arqueólogo Miguel Alba, uno de los últimos investigadores que han trabajado en la excavación del recinto.

Su adecuación a la visita es uno de los proyectos importantes abordados por el Consorcio de la Ciudad Monumental durante el 2006, financiado con la ayuda del Ministerio de Cultura, que aportó 90.000 euros. Su inauguración ayer dio mayor relevancia a la celebración del Consejo Rector del Consorcio, que se reúne una vez al año.

El conjunto de los restos del complejo industrial para el comercio de nieve es tan singular que ha recibido múltiples interpretaciones desde que fue excavado por primer vez en el año 1920 por José Ramón Mélida.

Algunos investigadores, por ejemplo, han interpretado que la zona subterránea, donde se almacenaba la nieve, era un baptisterio paleocristiano, aunque la interpretación más aceptada era que se trataba de unas termas.

Lo cierto es que el conjunto fue primero un pozo de nieve, pero, debido los usos terapéuticos y sanitarios que los tratados médicos romanos otorgaban a las aguas heladas, parte del edificio fue también utilizado como termas desde los siglos I al V, explica Miguel Alba. Las pinturas que se conservan en un pasillo subterráneo podrían pertenecer a esa zona terapéutica.

Por las ánforas y restos de pescado encontrados en el solar también se cree que el complejo pudo ser utilizado como punto de almacenamiento de alimentos frescos y perecederos, como las ostras, a las que los romanos eran muy aficionados, tal como evidencian numerosas excavaciones.

Lo más curioso para el visitante es la zona subterránea del conjunto, donde las cavernas excavadas en la roca en época romana se conservan casi intactas.

Leyendas urbanas

Esta zona fue utilizada como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil, como recuerda una de las vecinas de la zona que ayer quiso volver a visitar las ruinas que ella recorría de pequeña con una vela, y sobre las que existían numerosas leyendas, como que sus galerías conectaban directamente con el Teatro Romano, o que un preso de la cárcel situada en las cercanías logró escapar utilizando los pasadizos subterráneos saliendo a la superficie por este lugar.

Su ubicación estratégica en el entorno monumental pretende ser utilizado por el Consorcio para dirigir a los visitantes a otros yacimientos y recintos cercanos.

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