Los modelos interpretativos del universo tras Platón

Si los modelos propuestos en el apartado anterior coincidían con los filósofos presocráticos, los presentes serán los realizados por los filósofos-astrónomos posteriores a Platón. La razón de esta división, al margen de motivos académicos o históricos, hay que buscarla en el cambio de mentalidad que se estaba produciendo en estos momentos, consistente, en líneas generales, en una mayor base empírica de las formulaciones cosmológicas. Si hasta ahora, salvo excepciones, las especulaciones filosóficas precedían a la experimentación, llegando a ser esta última “encajada” en el corpus teórico, a partir de estos momentos será la observación de los hechos la que sugiera posibles modelos interpretativos. Platón no fue especialmente aficionado a escribir sobre el cosmos, sus teorías filosóficas iban más allá del mundo material, para adentrase en un mundo perfecto de ideas de las cuales las cosas materiales son en mayor o menor medida partícipes; sin embargo Platón trasmitió la idea de perfección del cosmos en la medida en la que el cielo estaba más cerca de esas ideas y por tanto era más plausible que compartiese mas elementos perfectos con ellas. Justamente serán sus seguidores, los que tratando de “demostrar” empíricamente la perfección enunciada por el maestro, los que terminen realizando nuevos y más certeros modelos matemáticos.
Entre las figuras más importantes a destacar en este periodo, podemos señalar a:
Eudoxio de Cnidos (408-355 a. C.) Discípulo de Platón quiere buscar una solución a las “anomalías” de los movimientos planetarios: Ya antes de Platón se había observado como en el movimiento hacia el este de los planetas siguiendo el zoodiaco, algunos de ellos terminaban “parándose” y volviendo hacia atrás (movimiento retrógrado). Estas “anomalías”, producto visual del movimiento terráqueo alrededor del sol, dejaban en entredicho la perfecta armonía del cosmos propuestas por Platón y sus seguidores, de ahí que Eudoxio intente dar una respuesta plausible al hecho, manteniendo a la tierra como el centro del universo y considerando a los planetas en constante movimiento. Para ello formula un modelo de cosmos consistente en un elegante sistema de esferas homocéntricas. Al planeta lo supone fijo al ecuador de una esfera, centrada en la Tierra, que gira uniformemente respecto a sus polos. Estos polos son arrastrados por una esfera concéntrica, que gira uniformemente con respecto a otro eje, cuyos polos son a su vez arrastrados por una tercera esfera. Con 4 esferas para cada uno, logra representar el movimiento de los planetas. Un total de 27 esferas representa el cosmos en el sistema de Eudoxio: una esfera para las estrellas fijas, 20 para los 5 planetas, 3 para el Sol y 3 para la Luna.
Sin embargo, el modelo de Eudoxio si bien fue un avance que respondía a algunos interrogantes anteriores, seguía dando problemas, de ahí que su discípulo Calipo de Cizino, agregase siete esferas más, con lo que el modelo teórico (nunca se basó en una experimentación física) empezó a dar unos resultados plausibles en apariencia.

Aristóteles de EstagiraAristóteles de Estagira (384-322 a.C.) . Discípulo de Platón, pronto se distanciará de la Academia fundando el Liceo, más basado en la experimentación que en la pura especulación. El modelo de cosmos propuesto por el filósofo se basará en el de Eudoxio, único capaz de poder explicar, si bien no satisfactoriamente, los movimientos retrógrados de los planetas; pero para corregir estas imperfecciones y basándose en sus experimentos, introducirá en este modelo nuevas esferas cristalinas hasta alcanzar un total de 54.

 

Con Aristóteles se dejará ya claro y de forma definitiva conceptos como la esfericidad de la tierra y del universo, el origen de los eclipses y el movimiento de los planetas (a través de las esferas de éter en donde se hayan), no obstante también quedará fijado un modelo homocéntrico erróneo que se mantendrá en la cultura y la ciencia occidental hasta el Renacimiento, debido, entre otras circunstancias, a que los escolásticos de la Edad Media se hacen eco de sus formulaciones y las toman casi como un dogma.
Heráclides del Ponto (388-315 a.C.) No se han conservado en la actualidad escritos suyos, pero sí sabemos de sus teorías a través de algunos de sus discípulos. Heráclides mantiene el modelo aristotélico, pero cambia algunas ideas con el fin de solucionar algunos de los interrogantes que sobre el movimiento de los planetas que seguían pendientes, de esta manera determina una rotación de la tierra en 24 horas y un movimiento de Venus y Mercurio alrededor del sol. Así, aún manteniendo al sol como satélite de la tierra, comienza a abrir paso en la concepción heliocéntrica del mundo al concebir por primera vez la posibilidad de planetas girando alrededor del sol.