Caesar IV

Alberto Pastor www.vandal.net 01/08/2006

Construye y gestiona distintas ciudades romanas y asciende políticamente hasta convertirte en el nuevo César en la esperada cuarta entrega de la serie Caesar. El imperio romano vuelve a necesitar un buen político.
Han pasado ya casi ocho años desde que Tilted Mill lanzara al mercado Caesar III. Con este título, el estudio lograba desarrollar la mejor entrega de esta genial serie de juegos de construcción y gestión de centros urbanos basada en el período histórico de la Roma Imperial, simplificando al máximo un sistema de juego que en principio destacaba por su complejidad, y creando un motor gráfico capaz de mostrar unos entornos notablemente detallados y coloristas. Tras éste llegó Faraón, que fue considerado secuela de Caesar III, y que mantenía intactos todos estos elementos jugables, variando, eso sí, el entorno y el imperio que controlaríamos; en este caso Egipto.
Ahora, tras tantos años sin poder disfrutar de una nueva entrega de la serie, Tilted Mill prepara el lanzamiento de Caesar IV, de nuevo trabajando en una serie de mejoras que nos permitirán, esta vez sí, dirigir ciudades con decenas de transeúntes que actuarán de manera inteligente y natural; y perfeccionando el sistema de combate y defensa para pasar a controlar directamente a las legiones romanas con las que haremos frente a las invasiones bárbaras.
Sencillo pero profundo
Como gobernadores de una provincia romana, en Caesar IV tendremos que conseguir que un basto terreno sin edificar se convierta rápidamente en una urbe segura, con un buen sistema de sanidad, de suministros para abastecer a la emergente industria, y sobre todo conseguir que nuestros habitantes obtengan todo lo necesario para desarrollar una buena vida, ya sean alimentos o lugares de ocio en los que olvidar sus penurias, pasando por objetos de lujo y grandes mansiones. Nuestro objetivo final, por supuesto, será el de ascender políticamente hasta convertirnos en el nuevo César del Imperio. Sin embargo, esta no será una tarea sencilla.
En Caesar IV tendremos que conseguir que las distintas provincias por las que nos movamos prosperen resolviendo los distintos objetivos que se nos irán marcando, ya sean estos relacionados con la rama urbanística, la financiera o la defensiva. Así pues, como viene siendo habitual en la serie, con el dinero que recaudemos con los impuestos podremos construir una gran variedad de edificios que irán desde las casas más humildes a grandes palacios pasando por almacenes en los que acumular todos los alimentos, y cuarteles en los que entrenar a las legiones. También podremos construir edificios dedicados únicamente al ocio, como los circos, o centrarnos en zonas públicas plagadas de baños, foros en los que debatir, e incluso academias y universidades en las que nuestros ciudadanos puedan formarse.
Por supuesto no podremos olvidarnos de los hospitales, que servirán para que los médicos sanen a los heridos y enfermos, y de los guardias y “bomberos” que se encargarán de vigilar la ciudad para, en caso de disturbios o incendios, actuar con la mayor celeridad posible. La sanidad, por último, habrá que tenerla muy presente puesto que la falta de alcantarillado, o la acumulación de basura, puede provocar epidemias en nuestra población. En definitiva, de lo que se trata es de crear el mejor centro urbano posible teniendo en cuenta innumerables opciones que serán las que marquen el desarrollo de nuestra partida.
De este modo, es posible que en ocasiones lleguemos a provincias en las que predomine ante todo la vid como materia prima y, por tanto, una de nuestras principales tareas será la de construir campos de cultivo especializados en ese producto para después venderlo y cambiarlo por los materiales que escaseen en la zona. Del mismo modo, si nuestra ciudad se encuentra al borde de una revuelta popular debido a los altos impuestos, muy probablemente los ciudadanos atacarán a nuestros cobradores de impuestos por lo que la guardia será fundamental para mantener el orden; pero también lo será el reducir los impuestos para evitar que el caos se desate en la zona.
En total nos encontraremos con más de cien tipos distintos de construcciones que nos servirán para cubrir todas estas facetas de la vida, convirtiéndose ahora el comercio y la defensa de la ciudad en los dos puntos con más mejoras en esta cuarta entrega de la serie. Así pues, en materia financiera Tilted Mill ha creado múltiples opciones para comerciar con más de 25 bienes distintos, con cuatro mercados diferentes y nuevas rutas de comercio que nos permitirán, por ejemplo, enviar barcos a otras regiones para conseguir los recursos que necesitemos; o mandar caravanas a provincias vecinas para intercambiar los bienes de los que tengamos excedentes por dinero.
En cuanto al sistema de combate, en esta ocasión tomaremos el control directo sobre las legiones que, además, adquirirán experiencia a base de entrenamiento, y nos servirán para frenar las invasiones bárbaras que podremos sufrir. Este hecho, lógicamente, dotará a las batallas de una mayor presencia e importancia en el desarrollo de la acción, lo que no implica que vaya ahora a convertirse en un juego de estrategia basado en los combates. Simplemente, como indican sus desarrolladores, se han perfeccionado los elementos que menos les gustaban de las entregas anteriores. Y en este sentido otra de las mejoras más notables la encontraremos en la inteligencia artificial de nuestros habitantes.
Con una inteligencia artificial orgánica, como la han denominado, en esta ocasión veremos como todos los habitantes de nuestras ciudades actuarán de forma realista y natural, siendo capaces de evaluar sus deberes o necesidades, y actuar en consecuencia. También contaremos con la posibilidad de interactuar con más de 75 personajes distintos que se encargarán de evaluar nuestros progresos, de informarnos de los problemas que vayan surgiendo, e incluso de aconsejarnos para salir de la mejor forma posible de los enredos en los que nos hayamos metido.
Más espectacular que nunca
Caesar IV contará con un impresionante motor gráfico capaz de generar unos entornos con un gran nivel de detalles, destacando sobre todo la fidelidad con la que se han representado las construcciones romanas, así como el increíble esmero a la hora de dotar a cada edificación de detalles que prácticamente las acercan a la realidad. Además, los ciudadanos en esta ocasión, como decíamos, también actuarán y se moverán de forma realista por las calles de la ciudad, de nuevo destacando el detalle con el que han sido representados, teniendo en cuenta la gran cantidad de habitantes que llegaremos a ver en pantalla.
Sin embargo, tal vez el elemento que más destacará en su apartado gráfico será el de la iluminación, puesto que en Tilted Mill han creado una amplia gama de iluminación dinámica con fenómenos meteorológicos reales (lloverá, nevará, etc.) y con un ciclo de día y noche completo. Este hecho, lógicamente, dotará de un mayor grado de realismo y espectacularidad a todo el conjunto gráfico, por lo que en este sentido Caesar IV volverá a deslumbrar y a convertirse en un nuevo referente.
Por último cabe destacar que el jugador se encontrará con una aventura de más de cien horas de juego, con un modo carrera en el que tendremos que ascender en la jerarquía política cumpliendo los objetivos que se irán marcando, y el clásico modo “caja de arena” en el que podremos construir libremente una ciudad en una gran variedad de escenarios. Por lo demás, las bases jugables se mantendrán fieles a la serie creada hace más de una década, mejorando todo lo visto hasta el momento, y simplificando al máximo la interfaz de usuario para que el construir una gran ciudad no sea ningún problema para nadie; pero sí construirla de manera eficiente. De ahí que hablemos de un juego sencillo de jugar pero difícil de dominar: Caesar IV promete convertirse en el juego más profundo de la serie, en el más espectacular del género, y en todo un referente dentro del mundo de la estrategia. En octubre llegará a las tiendas de la mano de Vivendi. Esperemos que tantos años de ausencia se vean recompensados con una nueva obra maestra dentro del género. Requisitos para cumplir esta afirmación no les faltan.